La banda sonora de “Allied”, de Alan Silvestri, supone el momento más bajo de forma creativa que hemos podido escucharle al compositor americano para su director de confianza, Robert Zemeckis. Tras dieciséis proyectos cinematográficos juntos a lo largo de treinta y dos años, incluyendo joyas de la música de cine como “Back to the Future” (1985), “Who Framed Roger Rabbit” (1988) o “Forrest Gump” (1994), la buena estrella musical de Silvestri se ha venido apagando incluso dentro del cine de Zemeckis, que le ha relegado al incomodo puesto del invitado obligatorio en cada fiesta del realizador, que nadie sabe bien donde sentar a estas alturas del proceso de sonorización fílmico hollywoodiense. Si el ajustado y comedido comentario audiovisual de “Castaway” (2000) marcó las pautas sonoras de trabajos posteriores similares, mucho menos inspirados como “Flight” (2012) o este todavía inferior “Allied”, la electrónica, que nunca ha sido un punto fuerte de Silvestri, con aparición en “Contact” (1997) y parcialmente en su anterior trabajo para “The Walk” (2015), sobresale ahora para mal, rematando la escasa entidad de su nueva partitura, que sintetiza ambas vertientes de forma pobre y simplificada.

El músico emplea tres ideas sin apenas variación para realizar su breve comentario incidental. Una inicial electrónica y misteriosa con un motivo de cuatro notas para teclados, que aparece inmediatamente en la pista que abre la banda sonora “Essaouira Desert, Main Title”, seguida de una impersonal y plúmbea percusión electrónica. Un segundo motivo para maderas, presentado en la pista previa, se desarrolla en “What Are Our Odds!” como una melodía sencilla de ocho notas sin variaciones, donde cuerda y viento evocan mejores tiempos líricos pasados de Silvestri. Y la tercera idea aparece en “It´s a Girl”, con forma de elegía romántica para cuerda que sigue las pautas, punto por punto, del tema central de la banda sonora de “Castaway” (2000), tanto en orquestación como en intenciones dramáticas (se repetirá casi idéntico en “Best Day Ever” y “The Letter/End Credit”). El aparato electrónico se retoma en “German Embassy” o “Confession/Escape”, repitiendo intenciones iniciales, mientras que el conato de acción de “Trust” para cuerda, percusión y electrónica apenas posee fuerza ni estructura. Es por esta continua sensación de déjà vu desdibujado y poco esforzado, que la banda sonora de “Allied”, de Alan Silvestri, tenga el dudoso honor de ser la aportación menos interesante del músico para su director cómplice.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.