La banda sonora de “Arrival”, de Jóhann Jóhannsson, supone la tercera colaboración completada (“Blade Runner 2049” ya está confirmada como la cuarta) entre el músico islandés y el realizador canadiense Denis Villeneuve. Una sólida dupla creativa que mantiene las líneas maestras de su entendimiento: aproximación conceptual específica, diseño estético complementario, desarrollo audiovisual quirúrgico. Si en “Prisoners” la idea que se planteaba era la fractura de una superficie sonora frágil con inquietud y finalmente urgencia, en “Sicario” la pesadilla musical inmersiva tomaba forma con pulsiones, electrónica y percusión, salpicada de lacerantes suspiros líricos. Ahora con la banda sonora “Arrival”, presentan una idea diametralmente opuesta; un viaje sensorial hacia la exploración del lenguaje sonoro como vehículo de comunicación.

Jóhannsson va un paso más allá de sus aportaciones previas para Villeneuve dilucidando una sonoridad que bucea en la esencia misma del relato, extrayendo de la construcción polifónica sobre vocalizaciones y percusiones el núcleo de su comentario incidental. Para ello aplica una instrumentación peculiar con percusiones rítmicas y voces en diversos registros (la sorprendente “Heptapod B” o su continuación con mayor intensidad y urgencia en el acompañamiento de cuerda en “Ultimatum” y “Escalation”), que procesa y transmuta en extraños diálogos politonales, como los susurros asincrónicos de “Shapir-Whorf”. Emplea clusters que evocan el dungchen tibetano en “Hydraulic Lift” o los coros guturales en “Principle of Least Time”, al tiempo que mezcla de forma elegante la electrónica con las ideas previas en pasajes como “Transmutation at a Distance”.

Pasajes algo más estáticos y convencionales como “Around the Clock News” o “Hazmat”, apenas debilitan la solidez conceptual del trabajo por su coherencia interna atada a las circunstancias. El pulsátil motivo de tres notas de “Xenoanthropology” crea un efecto inquietante (recordando a “The Thing” (1982), de Ennio Morricone), seguido de los efectos sinestésicos de la cuerda en “Non Zero-Sum Game” y su instrumentación de sonoridad cuasi orgánica (como cantos de ballenas), que completan uno de los cortes más destacados. “Decyphering” acelera las ideas vocales y percusivas, mientras que “One of Twelve” aumenta la tensión hacia un crescendo de agitada cuerda. El clímax se alcanza con “Rise” y se extiende en “Kangaroo”, donde se explayan las ideas vocales de forma liberadora. El tono bajo y enclaustrado del conjunto otorga una personalidad muy potente a la composición, cargada de un efecto de inquietante extrañamiento subliminal, amenazante y extrañamente bello, que hace de la banda sonora de “Arrival” de Jóhann Jóhannsson una creación tan desafiante como atractiva.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.