La banda sonora de “Born Free” (1966) de John Barry fue un hito en la carrera del músico inglés por varios motivos. El más evidente fue por lo que supuso a nivel de reconocimiento popular (y comercial, teniendo en cuenta las ventas de vinilos con su tema principal) sobre su carrera al ganar tanto el oscar a la mejor partitura original como el de la mejor canción, interpretada por Matt Monro. Su nombre había saltado a primera fila con la saga de James Bond unos años antes, pero su capacidad para trabajar a un nivel sinfónico superior llegó con este trabajo, que fue en el que las líneas líricas características de Barry se hicieron más evidentes y marcadas. Siendo este el paso hacia delante en su música más destacable de la composición, que tuvo una serie de problemas técnicos durante la grabación que Barry tuvo que corregir casi a contrarreloj. La duración de la partitura de alrededor de una hora quedó reflejada en un álbum producido por el propio músico con casi 40 minutos y por supuesto incluyendo la archiconocida canción que superó en popularidad al resto del trabajo.

La luminosa y romántica melodía central acapara el grueso de la banda sonora y surge inmediatamente en la pista “Main Title”, para dar paso a variaciones tan brillantes como la que se ejecuta en “Elsa At Play” a modo de scherzo lleno de vitalidad y encanto, o en la emotiva rendición final de “Reunion/Born Free”. Los momentos dramáticos son igualmente soberbios, plenos de dramatismo e intensidad, destacando los fragmentos “The Death of Pati” y el inconfundible sonido Barry para metales y percusión en “The Hunt”, así como el ambiente africano plasmado con belleza, sencillez y melancolía en “Killing at Kiunga”. Por supuesto la canción “Born Free” es bellísima y pese a lo emblemático de la misma, con cada nueva escucha supera el cliché en el que se convirtió, dando fe de su enorme calidad lírica. El resto de pasajes que oscilan entre lo bucólico, lo amenazador o lo melancólico como “Waiting for Joy”, “Flirtation”, “Warthog Hunt” o “Fight of the Lioness”, aportan incontables matices y detalles motívicos al tema central y convierten su variaciones en puro deleite, convirtiendo la banda sonora de “Born Free” de John Barry en uno de esos títulos que soportan el paso del tiempo con una aureola de belleza impertérrita.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.