La banda sonora de “Cars 3”, de Randy Newman, supone la confirmación de que la veteranía es un grado en si mismo dentro de la industria. Al menos para sus nombres dorados. Randy Newman lleva trabajando con Pixar y Disney desde antes de que Michael Giacchino se convirtiese en el ojito derecho. Sus bandas sonoras para “A Bug´s Life”, “Monsters Inc.” o la trilogía de “Toy Story” son crédito más que suficiente en este terreno. De hecho, resulta significativo que la saga animada que nos ocupa, “Cars”, contase con música de Newman en su cinta inaugural, para pasar su secuela a manos de Giacchino -el alumno aventajado- y ahora volver a contar con Newman para su tercer capítulo. Siempre se vuelve a los clásicos. El arranque del trabajo no puede ser más definitorio de toda la estética y forma de entender la música de cine por parte del experimentado compositor; la pista “Storm´s Winning Streak”, propone robusto sinfonismo y sabor netamente americano. Lo mismo ocurre durante todo el primer tercio de la obra, con ese sabor coplandesco en el contagioso mickey-mousing de pistas como “Mater on the Horn”, “Sistine Chapel on Wheels”, “Temple of Rust-eze” o “A Career on a Wall/Electronic Suit”. Decir que sus ideas nos retrotraen a las bandas sonoras de “Ragtime”, “The Natural” o “Avalon” es todo un halago en los tiempos que corren.

Newman continúa aportando pequeños motivos cómicos o ideas motrices bien rematadas en pasajes como “Biggest Brand in Racing” o “Fireball Beach”, que ratifican por contraste la plana linealidad sonora actual en la animación como el erial que es (véanse, sin ir más lejos, las bandas sonoras de “Despicable Me 3” o “The Lego Batman Movie“). Y además crea una emoción genuina en momentos como “If This Track Could Talk”, donde el inconfundible sello melódico autoral de Newman, otorga continuidad, profundidad y entidad al recorrido del protagonista Rayo McQueen. Esta sensación de gravedad aumenta con la construcción fanfárrica de “Smokey Starts Training/S Blaze of Glory” y el dinámico heroísmo de “Through the Pack” (que recuerda a Elmer Bernstein), se intensifica con “Starting Dead Last”, y culmina con la recta final de “Victory Lane”, primero con urgencia in crescendo donde brillan los metales, para luego estallar en una festiva celebración de toda la orquesta. El epílogo de “The Fabulous Lightning McQueen”, cierra con un toque de big band y revisión americana -incluyendo trompeta solista -a lo John Williams– la agradable banda sonora de “Cars 3”, de Randy Newman. No inventa nada nuevo. No propone ninguna ruptura conceptual con las líneas musicales de la compañía. Ni siquiera sorprende dentro del bagaje sonoro de su autor. Pero transmite una genuina autenticidad en su construcción armónica y lírica. Emociona. Como decíamos arriba, la veteranía es un grado.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.