El trabajo más reciente de Gabriel Yared demuestra que el talento de un auténtico músico no aparece o desaparece en función de la película o el presupuesto con el que cuente para su nueva creación. Se adapta, se ajusta, se las ingenia para aportar contenido y semántica a cada nueva historia, creando la música más apropiada para el relato, traduciendo las ideas visuales y emocionales en un tapiz que encaje dentro de un todo. Especialmente dentro del lenguaje y la honradez de su propia firma. Yared es un faro de luz en estos términos dentro de la industria europea en lo que a creación honesta se refiere. La banda sonora de “Chocolat” creada para el film de Roschdy Zem (la historia del primer artista negro en triunfar dentro del circo francés de finales del siglo XIX) se configura con dos líneas conceptuales paralelas que se desarrollan de modo independiente pero que se complementan con lúcida sinergia.

La primera y más llamativa será la música diegética circense, de carácter animoso y bufo, creada para banda de percusión y metales con intervención destacada del acordeón (que jugará un importante rol transversal en la partitura) y cuyas apariciones en “Tours de Piste” o “Le Grand Cirque” remarcan la festividad y humor de las actuaciones del protagonista. La segunda y más interesante es la dramática, en la que Yared ofrece un pequeño recital de contención lírica y delicadeza emocional, entregando un tema central suave y gentil para piano, xilófono, madera, cuerda y -de nuevo- acordeón (aportando el color local) en “Ouverture”. Esta melodía se recuperará para piano solo en “Solitudes”, cercana en intenciones al melancólico acompañamiento de la películas mudas y cerrará el trabajo con la nostálgica versión de “Dans un dernier soupir”. La tragedia asoma en las formas agitadas de “Othello” con la cuerda obsesiva y el piano característico del autor, sorprendiendo con la contundencia polifónica orquestal de su continuación en “Le Chute”.

Por el detalle de su orquestación, la fina escritura de sus bailables, su exquisito buen gusto en lo dramático y sobre todo por la insobornabilidad autoral que esgrime en cada pasaje, la banda sonora de “Chocolat” de Gabriel Yared merece nuestra atención.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.