La banda sonora de “Colossal”, de Bear McCreary, rompe el binomio creativo que el realizador de la película, Nacho Vigalondo, había establecido con el compositor español Jorge Magaz, que tras dos trabajos satisfactorios como “Extraterrestre” (2011) y “Open Windows” (2014), parecía llamado a permanecer. Pero el salto a la producción americana de “Colossal” ha traído consigo el efecto arrastre de un mayor caché en el apartado musical, contando con el popular compositor -principalmente- televisivo Bear McCreary. Las líneas estéticas cercanas al minimalismo expresivo de las que ha hecho gala en series como “Battlestar Galactica” o “The Walking Dead”, resultan idóneas para este proyecto, mezclando su gusto por combinar lo acústico (guitarras, piano, chelo) con la orquesta aderezada por precisos efectos electrónicos.

El arranque del trabajo en “Colossal Prologue” juega al despiste, con una obertura típica de las películas de monstruos, con orquesta frenética y grandilocuente, pero acto seguido cambia el discurso a unas ideas más introspectivas y melancólicas en “A Monster Hypothesis” o “A Walk in the Park”, presentando un sencillo pulso de dos notas, que aparecerá por norma interpretado por la guitarra. El punto de inflexión de la obra llega con “The Most Irresponsible Thing”, donde a modo de versión exagerada, distorsionada y amplificada del motivo central, la idea central se libera con formas a caballo entre el rock lisérgico y el revival ochentero a lo John Carpenter. La calma posterior de “The Birth of a Monster” propone una sosegante pieza, muy hermosa, con ecos a Thomas Newman. La acción cobra más presencia e intensidad en el último tercio en pasajes como “Separate Ways”, que adolece de una excesiva linealidad. Sin embargo el músico despliega todo su potencial en las dos partes de “The Colossal Finale”, que entrega épica y esperanzador cierre con aspecto de folk pastoral. Esto hace que la banda sonora de “Colossal”, de Bear McCreary, vaya de menos a más, y sin llegar a cuajar una partitura importante, alcanza unos mínimos a tener en cuenta.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz