De nuevo la dupla cinematográfica italiana de mayor consideración en las últimas décadas vuelve a regalar al aficionado un recital de sensibilidad. El realizador Giuseppe Tornatore le ofrece en bandeja de plata al maestro romano la -enésima- posibilidad de cautivarnos con su maravilloso estilo lírico y romántico, pleno de emoción. La banda sonora de “Correspondence” de Ennio Morricone supone otro ejemplo de sabiduría musical y experiencia sensitiva sublimada. Toma un punto de partida harto manido y explora desde el núcleo mismo del sentimiento que nos hace comunes y cercanos a dicho relato, el amor, todo un fresco sonoro de rutilante belleza, que consigue no solo emocionar al oyente con una composición exquisita, ecléctica y delicada, sino que logra renovar la idea misma, docenas de veces traducida por Morricone con anterioridad, haciéndola suya desde un nuevo prisma, más calmado y sosegante, mostrando una serenidad pastoral (piano, cuerda) mezclada con pinceladas de modernidad (guitarra eléctrica) de intervenciones perfectamente equilibradas.

El arranque con la pista “La casa sul lago” ofrece toda una declaración de intenciones sobre lo dicho arriba. Sensibilidad pianística melancólica, pausada exposición temática de su hermoso y sencillo tema principal, evolución envolvente de aires impresionistas, polifonía de cuerdas. Todas las claves de un músico irrepetible fusionadas en siete minutos soberbios. El siguiente pasaje de más de trece minutos -el más largo de la partitura- titulado “Una stella, un miliardi di stelle” expone con desnudez la unión del piano y la guitarra con la máxima economía de medios (asemejando los instrumentos citados a la madurez y la juventud de los protagonistas) y dando por resultado una voz que se fusiona para crear la melodía con una resonancia magnética y circular. “Improvvisazione in sol” construye una nueva y evocadora melodía para la guitarra eléctrica, percusiones y sintetizadores ambientales con aires retro que recuerdan al Jan Hammer de “Miami Vice” y a la música del cine de Michael Mann.

Otras pistas como “La corrispondenza” o “Il retorno di una stella” proponen pequeñas e inteligentes variaciones sobre los motivos expuestos, hasta alcanzar la destacada hermosura de “Una luce spenta” donde destaca la maestría del compositor en la cuerda con protagonismo del violín, o el final de “Disperata chitarra”. Todo el conjunto rezuma bella elegancia y exquisita elaboración, lo que convierte a la banda sonora de “Correspondence” de Ennio Morricone en una nueva joya de su catálogo octogenario de leyenda.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.