El arranque de la banda sonora de “Dark Shadows” de Danny Elfman se produce con una extensa e imponente obertura de tono gótico y grave que se desarrolla durante más de siete minutos en “Dark Shadows-Prologue”, toda una demostración de principios y de colorido que se volverán a retormarse a lo largo de la partitura de modo más o menos extenso, pero que se rubrican aquí como un ejercicio de virtuosismo narrativo y poderío orquestal. Aportando un sencillo y retentivo leit-motiv de cinco notas de aire ominoso y trágico, el músico juega y estira a su antojo las posibilidades y variaciones del mismo, adornándolo con ritmos, percusiones, crescendos, florituras en la cuerda o explosiones en los metales, para culminar una pieza de gran poderío. Tras este derroche Elfman aporta un pasaje a medio camino entre el terror de unas cuerdas atonales y el suspense contenido de una lejana madera conjugada con una voz solista a modo de llamada de ultratumba en “Resurrection”. Su inmediata continuación con “Vicki Enters Colinwood” aporta difuminados coros y efectos sintéticos en modo ambiental y sugerente. Un efecto atmosférico que se amplifica con xilófono y reverberaciones en “Deadly Handsake”, recordando lejanamente al Jerry Goldsmith simiesco más legendario para dar paso al breve pero destacable “Shadows-Reprise”, que sobre una base rítmica electrónica recupera una acelerada variación del tema central.

Otros pistas menos definidas y más reiterativas como “Is It Her?”, “Barnabas Comes Home”, “Roger Departs” o “Lava Lamp”, con meras extensiones motívicas y emocionales del material ya expuesto, hacen resentirse al conjunto en su fuerza, retrotrayendo al aficionado a los momentos más insípidos de un trabajo homólogo en intenciones y resultados musicales como fue “Sleepy Hollow” en el que el tema central fagocitaba el grueso del trabajo, apropiándose de todo comentario temático o motívico adicional. No obstante logran con su discreción funcional que cortes como “Vicki´s Nightmare” o “Killing Dr. Hoffman” brillen en sus pequeñas aportaciones incidentales. Por otro lado se recupera la contundencia inicial con “Burn Baby Burn/In-tombed” o “The Angry Mob”, y pese a haberse diluido considerablemente la partitura en su tercio central, la aproximación del clímax propicia un último despliegue de fuerzas en pistas como “House of Blood”, de una agresividad orquestal destacable, o la urgencia de “Final Confrontation” y su inmediata continuación con “Widows´Hill-Finale”, amplificada su potencia con coros y frenética cuerda. Acto seguido la pirotecnia se apodera del discurso en “The End? (Uncut)” uniendo electrónica, voces y el desarrollo paroxístico del tema central en su versión más estruendosa, que da paso a los efectos de reverberación atmosférica y un guiño a la música del género en el epílogo musical que supone “More The End?” y el chispazo de efecto “We Will End You”. Un cierre cómplice y adecuado para la recomendable banda sonora de “Dark Shadows” de Danny Elfman.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.