El héroe

Ya sea a través de la ópera del compositor bohemio Josef Mysliveček, “Il Bellerofonte”, o de la mitología clásica, como principio de todas las cosas, este personaje de la antigüedad convertido en mito aparece en escena, una vez más, ilustrando la última producción del director independiente Domiziano Cristopharo. Bellerofonte, más allá de los inspirados pentagramas del divino bohemio, o de la historia que lo une al caballo Pegaso y a la Quimera –metáfora de los miedos del pasado-, se desarrolla en derredor de un halo misterioso que envuelve de magia a esta fantástica historia, cuya trama transcurre entre piratas, monstruos, tesoros y fantasmas, elementos narrativos que Cristopharo tamiza con ese romanticismo de leyenda que suele impregnar sus obras. Misterio y romanticismo son las constantes que durante toda la historia arremeten contra la voluntad de unos personajes que deambulan entre el pasado y el presente, protagonistas de una historia que toma al héroe Bellerofonte como imagen de una victoria sobrenatural.

“Bellerofonte” o “Dark Waves”, narra a grandes rasgos la extraordinaria historia de Sophiane, un ex legionario francés que lleva a su esposa Jazira a un nuevo hogar, a una antigua torre junto al mar que se levanta sobre los sentimientos y recuerdos de la protagonista. Según el propio Cristopharo la torre y Jazira son una misma cosa… el refugio de su amado. Día tras día, Sophiane y Jazira, tendrán que hacer frente a una serie de extraños sucesos a los que la pareja se enfrenta huyendo de un pasado que los atormenta y que tanto desean olvidar. Un día, mientras navega, Sophiane encuentra tres pepitas de oro que entrega a su esposa, pero estas, en realidad, son dientes de oro que pertenecieron a tres piratas que no dudarán en levantarse del agua y de la muerte –metáfora del viaje interior del protagonista- para recuperarlas. Aunque con estos mimbres pudiera pensarse, y con razón, que esta es una película de terror, es más probable pensar que más allá de consideraciones que tienen que ver con la naturaleza de este género, “Dark Waves: Bellerofonte”, en palabras de su autor: es un drama disfrazado de cuento de hadas que recurre al romanticismo –¡melancolía, voz del héroe Cimini!- para narrar esta historia sobrenatural que juega con los sentimientos de los protagonistas. Quizás sea la imagen de este Bellerofonte de olas oscuras, la representación del músico Alexander Cimini, un héroe mitológico que aúna en su profunda obra los tres elementos que dan continuidad narrativa a la historia: la melancolía, el misterio y el romanticismo.

Bellerofonte vs Cimini

La música de Cimini, la gran esperanza de la música cinematográfica actual, sirve de catalizador entre las emociones, ora misteriosas, ora melancólicas, que la historia de “Dark Waves”, urdida con inteligencia por Cristopharo, muestra a través de los dos protagonistas principales, Sophiane y Jazira; imagen -pasado/presente- que Cimini nos descubre entre voces –etéreo y sensual canto de la sirena Mónica Boschetti-, violines y el romántico tañido de su original piano. Estos tres instrumentos, auténticos baluartes de la historia, desordenan la sensación de miedo que solo está presente con la aparición de los tres piratas, una simple anécdota que sucumbe con fuerza ante la arrebatadora personalidad de una melodía (“Bellerofonte–Main Theme”) que profundiza más allá de las oscuras aguas de la estigia. Esa onírica voz de Sirena que llama a la melancolía de Sophiane (“Love Scene”), es la poética voz a la que se aferran los sentimientos que huyen de un pasado que ambos quieren olvidar. Cimini hila con habilidad una intensa trama argumental, tan romántica como lírica, que no tiene pudor alguno en desnudarse sobre la historia para mostrar el lado más visceral de la música (“Fragments of Memories”), aspecto que dialoga entre escalas y voces –violines, violonchelos y Sirenas-, con la parte emocional del espectador. Una melodía para abrir la historia y otra muy distinta para cerrarla (“Memories lost in the sea”), donde el chelo, el más humano de los instrumentos, muestra la variedad temática de este cuento de hadas que en las manos de Cimini se hace real. Premonitoria resulta la llamada que el músico propone sobre las teclas del piano y la cuerda (“Follow me”), en la que sin duda es la melodía más romántica de todas. Premonitorio porque mientras los antiguos loaban las hazañas de sus héroes, nosotros, ahora, seguimos a los nuestros por sus melodías.

Reseña de Antonio Pardo Larrosa.