La banda sonora de “Despicable Me 3”, de Heitor Pereira, propone toda la ristra esperable de clichés y lugares comunes del género animado comercial americano. Una sucesión de pasajes amables, genéricos y poco intrusivos, donde el sonido electrónico a lo Hans Zimmer mezclado con la orquesta ejecuta un mickey-mousing musical de gran empaque sinfónico en la línea de Bruce Broughton, Joel McNeely, James Newton Howard, Alan Silvestri y tantos otros compositores que han abordado el género previamente, pero sin el sello personal estético que los más notables de ellos han aportado en sus trabajos. Coros, instrumentos solistas, efectos electrónicos y toda la batería imaginable de sonoridades jocosas hacen su aparición a lo largo de la partitura. Pero el gran problema del trabajo viene a ser (al igual que le ocurría a la banda sonora de “Moana“, de Mark Mancina, en menor medida) la supeditación de la música incidental al protagonismo de las canciones y temas compuestos por Pharrell Williams, auténtico reclamo comercial de la saga Gru en su apartado sonoro.

La inventiva de Pereira, limitada por los localismos de la animación y por su propia condición de segundón dentro de la banda sonora, hace que apenas nada destaque especialmente. Tan solo el tema central de la saga, cuya aparición se hace esperar hasta casi el final en la pista “Mel? Gru?”, logra configurarse como una idea musical sólida y retentiva. Hay pistas -entre las muchas y breves que configuran la obra- bien ensambladas, con la diversión variada por bandera como “Pizza”, “Sinister Revenge Plot” o “Villainy is in Your Blood”, pero quedan ahogadas entre la reiteración de pasajes de percusión continua sin entidad ni progresión, perfectamente intercambiables entre ellos y entre muchas otras partituras similares, coronados por un clímax reiterativo a más no poder como “Back and Bigger Than Ever”. Si le añadimos a esto los bailables anárquicos desestructurados (“Say Cheese!”, “Rejected Me”, “Traditional Dance”), el resultado de la banda sonora de “Despicable Me 3”, de Heitor Pereira, como experiencia auditiva ajena a la película a la que pertenece es muy poco notorio.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.