La banda sonora de “Dragon Wars”, de Steve Jablonsky acompaña a una super-producción coreana ambientada en Los Angeles, donde dragones mitológicos despiertan para sembrar el caos y la destrucción pertinentes. Como viene siendo habitual en el último mercado asiático y en cintas con gran dosis de presupuesto, su apartado sonoro se encomienda a músicos de gran tirón comercial y renombre internacional (recordemos a Klaus Badelt con la banda sonora de “The Promise”, Trevor Jones con la banda sonora de “Aegis” o Christopher Young con la banda sonora de “The Monkey King”) que aporten caché, aun a expensas de vilipendiar el talento patrio, tan dado en ocasiones, por otro lado, a emular los cánones occidentales. Para esta ocasión emplea melodías de una complejidad inexistente, bañadas en ritmos sencillos y pegadizos, reducidas a la expresión emocional más básica, con armonías de exigua inteligencia y un timbre empastado, difuso. La calidad musical del producto se reduce a la mínima expresión como ya ocurría en “The Island” o la propia “Transformers”.

La composición de Jablonsky se mueve, pues, entre el sencillo contraste de dos temas bien diferenciados, el que apela a la aventura y la esperanza (con una colorista variación final para coro) de su inicio en la pista “Imoogi” (que recuerda a su propio tema central para la banda sonora de “The Island”) y el más evidente todavía, empleo del Dies Irae como contrapunto amenazador y apocalíptico. Jugando con estas sencillas bazas, más todos los clichés del género de acción moderna, el músico completa un trabajo de cartón piedra tan pomposo y aparente como vacío, consiguiendo entregar, al menos aquí con la simpicidad de una grandilocuencia artificiosa, un pastiche sonoro medianamente entretenido. Es por ello que la banda sonora de “Dragon Wars”, de Steve Jablonsky, se cuente entre lo menos malo del catálogo de este músico tan poco destacado.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.