La banda sonora de “El Faro de las Orcas”, de Pascal Gaigne, supone un ejemplo más de la brillantez de uno de los músicos europeos más personales y felizmente ajenos al proceso de industrialización de la música de cine en términos generales. Que la nueva película que lleva música suya sea un canto a la naturaleza y al amor, es un motivo adicional que potencia la riqueza expresiva de su pluma, haciendo de la aportación sonora de Gaigne primero un prodigio de sinergia audiovisual y además un placer absoluto para el oyente de su banda sonora fuera de las imágenes para las que ha sido creada. Y aquí radica el talento del auténtico compositor de cine, capaz de sugerir, acompañar, subrayar o deslizar ideas y emociones, y al mismo tiempo tener consistencia dentro de su propia disciplina musical. Pascal lo ha vuelto a conseguir con “El Faro de las Orcas”.

Se trata de una partitura sensible, cálida y melódica, con ciertos toques del habitual minimalismo personal de Gaigne, pero más orientados en esta ocasión hacia la aventura. Su arranque, de tono bucólico e impresionista en “Amanecer en Patagonia”, es toda una declaración de intenciones, con orquesta y solistas interactuando con delicadeza (el saxo y el acordeón destacarán a lo largo de la obra). El precioso tema central no tarda en aparecer en “El Faro de las Orcas”, con el piano como voz principal y aires iniciales al mejor John Barry, rubricando una melodía de filiación estética inconfundible en su desarrollo. Tal es su belleza, que el músico no duda en acudir a ella en diversas versiones como “El Faro de las Orcas (Que maravilla)”, “El Faro de las Orcas (Créditos)” o su aparición final para piano. Añade una vertiente inesperada con los trepidantes pasajes para plena orquesta de “¡Atacan!” y “Volar Solo”, de gran fuerza sinfónica e impecable escritura. También encontramos un bello tema secundario en “Chaka y Beto”, y hermosos pasajes entre melancólicos y esperanzadores en “Las Orcas son mi vida” y “Frente al Mar”, que hacen de la banda sonora de “El Faro de las Orcas”, de Pascal Gaigne, una de las mejores experiencias musicales del año en el ámbito nacional. No se la pierdan.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.