La banda sonora de “Fifty Shades Darker”, de Danny Elfman parece un calco exacto y sin diferenciación alguna de su trabajo para la banda sonora de “Fifty Shades of Grey”, a su vez una inocua e insustancial banda sonora de relleno para un blockbuster a medida del libro que se adaptaba allí. Exactamente lo mismo que se adapta aquí; sendas versiones de las novelas erótico festivas de la escritora E.L. James. Hay que tener en cuenta a la hora de abordar trabajos alimenticios como este, que Elfman compuso en su momento obras soberbias de la talla de “Beetlejuice” (1988), “Nightbreed” (1990), “Batman Returns” (1992), “Sommersby” (1993) o “Black Beauty” (1994), y que ahora le podemos encontrar tapando los huecos que deja Brian Tyler en Marvel o en adaptaciones literarias de éxito a la gran pantalla sin margen para originalidad alguna, como el trabajo que nos ocupa o la paupérrima banda sonora de “The Girl on the Train“.

Elfman intenta insuflar algo de relieve al trabajo introduciendo un par de motivos identificables, el primero en “Christian”, oscuro y de halo misterioso, y un segundo más suave, de aires entre tristes y románticos, que aparece en “No Strings Attached”. Añade una cálida guitarra en la pista “Dossiers”, un amago de crescendo de cuerdas en “The L World”, voces con lejanos ecos elfmanianos en “Red Room” o el xilófono de “Making it Real”. Pero el grueso de la partitura no deja de pisar terreno convencional y aséptico, con piano desdibujado continuo acompañado de percusiones y ritmos elctrónicos impersonales como “Panties”, “Vandalize”, “Texting”, “A Key” o “Survive”. Peor todavía se presentan los pasajes de suspense y los conatos de acción, con abrasivos y pueriles bloques de nula construcción musical, como “Nightmare”, “Jack Attack”, “Danger Girl” o “Chopper Crash”. Todo ello convierte la banda sonora de “Fifty Shades Darker”, de Danny Elfman, en un vacuo y superficial ejercicio de impostura sonora. Otro cheque cobrado con el mínimo esfuerzo.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.