Como era de esperar, el músico más original y atrevido surgido del mainstream americano moderno ha regresado a la secuela animada de Pixar que tanto éxito le trajo. La banda sonora de “Finding Dory” de Thomas Newman supone un estimable ejercicio de continuidad estilística que adolece de la falta de chispa e imaginación (suplida con técnica y experiencia a raudales) que desbordaba en su capítulo original “Finding Nemo” (2003). Han pasado trece años desde aquella época de gloria musical en la que el músico encadenaba partituras de la altura de “Road to Perdition” (2002) o “Angels in America” (2003). Ahora vive en la cómoda placidez de las rentas y los amigos de renombre como Sam Mendes o Steven Spielberg. Se merece todo el reconocimiento del mundo, pero ya no es el que era. Y esta nueva aportación suya al universo animado de Pixar lo ratifica. Cumple con el dinamismo necesario, el mickey-mousing resultón y algún fragmento de cierta inventiva acústica en cuanto a sonoridad rítmica, pero en lo relativo a nuevas aportaciones melódicas de peso, el trabajo brilla por su ausencia. Pareciera que a Newman se le ha secado la vena lírica (o no le dejasen emplearla) y desvía la atención sobre la misma hacia los trucos habituales de su catálogo reciente.

De este modo abundan los pasajes rítmicos con pequeños motivos en los metales y cinética cuerda como “Gnarly Chop”, “Squid Chase”, “Two Lefts and a Right” y “Okay with Crazy”, los pizzicatos habituales en “Hank” y “Hide and Seek”, los punteos de piano pulsatil en diálogo impreciso con elementos percusivos de cierto color como “One Year Later” o “Quarantine”, e incluso pasajes atmosféricos y amenazadores como “Warp” o “All Alone”. Un nuevo elemento sonoro es añadido en pistas como “Open Ocean” y el punto final de “Release”, en forma de voz solista femenina, pero no logra dibujar ninguna idea concreta salvo sugerir lejanamente la socorrida grandeza/soledad de las profundidades marinas. El fugaz suspiro melódico surge en “Migration Song” sin tiempo para definirse, y tan solo avanzada la partitura se recupera tímidamente el tema central de la saga en “Everything About You”. Podemos observar una curiosa similitud de la pista “Becky Flies” con el tema central de la serie televisiva “The Newsroom”, también obra de Newman y también destacan por su emoción contenida y reflexiva la extensa “…Shells”, así como el etéreo pasaje “Quite a View”, así como la peculiar versión de la conocida canción “Unforgettable” de Irving Gordon que inmortalizase Nat King Cole y que aquí sirve para cerrar la película. La intervención de la trompeta en modo latino durante el breve “Three Hearts (End Title)” y los coros de “Fish Who Wander” dan las últimas pinceladas de colorido a la banda sonora de “Finding Dory” de Thomas Newman, que consigue resultar entretenida, pero queda lejos de su maravillosa primera parte.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.