La banda sonora de “Flyboys” de Trevor Rabin se articula en función de tres temas diferenciados. El primero de ellos aparece en “Main Title”, una melodía noble y épica con resonancias al tema central de su “American Outlaws” (2002) en la que se apunta el detalle localista del acordeón para situar la acción a nivel geográfico y se cierra de forma animosa. La segunda idea aparece inmediatamente después en el tema “Training Montage” a modo de marcha militar pegadiza para percusión y viento, cuya construcción obedece por cuestiones estéticas a referencias variadas dentro del género como “The Patriot” de John Williams o “Independence Day” de David Arnold. Posteriores versiones incidirán mucho más en la épica que en lo castrense, como la espectacular variación ejecutada en “The Last Battle”, uno de los mejores pasajes de la banda sonora, donde la grandiosidad de la melodía interpretada por toda la orquesta se engrandece por el empleo de los coros, que elevan el heroísmo de los pilotos hasta convertirlo en mítico.

El tercer tema lo encontramos plenamente desarrollado en “Rawlings and Luciane Fly”, pese a que su primera aparición importante sea al final del corte “Cassidy Funeral”. Se trata de un tema de amor romántico y envolvente, donde la cuerda y los metales predominan acompañados por leves coros femeninos y ocasionales arabescos para piano que evocan inevitablemente “Pearl Harbor” de Hans Zimmer. A partir de aquí el score se completará con líricos momentos de suaves cadencias como “Rawlings and Luciane” o “Briefing Room” y abruptos estallidos de acción rítmica y sincopada como el breve pero arrollador “We´re Out of Gas” o el trepidante “Dogfight”, donde el mejor James Horner aparece entre sus formas. Rabin introduce variedad en el conjunto con un juguetón instante distendido en “ID the Planes” o un trágico lamento coral rematado con percusiva determinación en “Battle Hymn”, para alcanzar el climax de la partitura en los pasajes finales, “Heroes” y en especial “Black Falcon”, siendo el primero de ellos el momento heroico y aventurero más destacado, mientras el segundo ofrece un espectacular resumen aunando la agresividad orquestal con la grandiosidad melódica, haciendo de la banda sonora de “Flyboys” de Trevor Rabin un trabajo tan expansivo como reivindicable.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.