La carrera de John Barry sufrió una depuración y sutil cambio de rumbo en el trasfondo de su música a finales de los 70, camino que le llevaría a crear en este periodo el grueso de sus, probablemente, mejores trabajos, los más intimistas e intensos. Partituras como “Hanover Street” (1979) o “Night Games” (1980), preludiaban lo que poco más tarde serían obras extraordinarias como “Somewhere in Time” (1980), “Body Heat” (1981) o “Out of Africa” (1985). La banda sonora de “Frances” (1982) se incluye en esta época como una de las más sentidas y delicadas partituras de Barry por su profundidad emocional, de un dramatismo desolador y de una belleza lacerante, donde la aportación de la armónica culmina uno de los temas centrales más emotivos y hermosos de toda la filmografía del compositor. El tema central dedicado a la protagonista se desarrolla en la pista ”Main Titles”, de forma lírica con un envolvente empleo de la sección de cuerdas, para luego un piano romántico y melancólica armónica retomarlo de forma intimista y cerrarlo con la orquesta al completo. “Meeting Harry” propone un pasaje bucólico donde destaca, más aun, la armónica arropada por una cuerda de filiación inconfundible.

Pasajes como “Late To Work” o “Uproar” van anunciando el dramatismo con una cuerda agónica, ostinatos en la percusión y angustiosas reverberaciones a modo de trasfondo malsano y obsesivo. Otros como “Frances and Doc” y “Walk” se deslizan más hacia un suspense opresivo, donde el piano ejerce de nuevo una pulsión inquietante, para dar paso, como liberación a este bloque de tensión, a una maravillosa variación del tema central durante la primera mitad del corte “Okay Dad; Mother Shut Up!!” y retomar la intensidad trágica en su segunda parte. La tristeza se abre paso en el score con “Bug House”, de lánguida sonoridad, algo que el pasaje siguiente “Free at last” se encarga de afirmar por completo. Pero el highlight de la composición llega con ”Home again; Things are going to be Slow from Now On”, uno de los mejores pasajes de la carrera Barry, que durante más de siete minutos desarrolla el tema de Harry y luego plenamente el tema central con una emoción y delicadeza sublimes. Armónica, guitarra, piano y sobre todo la mejor intervención de la sección de cuerdas en todo su esplendor, llevan el sentimiento romántico y melancólico de la melodía hasta el límite de su expresividad. Es por este memorable fragmento que la banda sonora de “Frances” de John Barry perdure como una joya musical de su filmografía en la memoria del aficionado.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.