La consolidación de “Juego de Tronos” como la serie estrella de HBO y una de las citas ineludibles de la televisión actual, repercute en su efecto de arrastre al éxito de su apartado sonoro, que va consolidándose poco a poco, temporada tras temporada con pequeñas pero significativas muestras de asentamiento conceptual por parte de su joven compositor. De este modo la banda sonora de la tercera temporada de “Game of Thrones” de Ramin Djawadi mantiene todos los registros y aspectos temáticos de sus pasadas partituras para la saga, añadiendo como elementos puntuales varias canciones de cierta relevancia en la trama.

Sin embargo es su uso y desarrollo temático del material previamente creado el que logra convencer del lento pero seguro afianzamiento de Djawadi a los mandos musicales de la saga de Hielo y Fuego en Poniente y más allá del Mar Angosto. Así el tema central se recupera en una agradable versión coral en “Dark Wings, Dark Worlds”, el dedicado a Daenerys conocerá una percusiva y marcial rendición con coro añadido en “Dracarys”, mientras que los motivos asociados a la casa Greyjoy (“I Paid the Iron Price”) y la religión del Dios de la Luz (“The Night is Dark”) sufrirán sutiles variaciones de connotaciones sucesivamente más oscuras y tenebrosas.

Igualmente los pasajes incidentales de cierto peso dramático adquieren más peso específico pese a mantener todavía buena parte de su indefinición inicial, logrando no obstante llamar la atención del oído atento en momentos como “Chaos is a Ladder”, “White Walkers”, “Reek” o el intenso “The Lanninsters Send Their Regards” de inusual -por acertada- progresión rítmica e intensidad emocional acorde con la terrible escena que acompaña. La banda sonora de la tercera temporada de “Game of Thrones” de Ramin Djawadi resulta más compacta y sólida que sus dos predecesoras sin apenas añadir material nuevo a la saga, dando cuenta que es en el trabajo interno y la imbricación de ideas donde su autor va ganando confianza y enteros.