Resulta difícil encontrar proyectos dentro del Hollywood moderno en los que converjan las suficientes casualidades como para acabar arrancando en el apartado de su banda sonora un trabajo sinfónico destacable según los cánones neo-sinfónicos deudores de John Williams, Jerry Goldsmith, John Barry o retrocediendo un poco más incluso de Miklos Rozsa, Dimitri Tiomkin o Alfred Newman. Una producción considerable, un director respetuoso con el apartado musical de sus películas, productores no especialmente instrusivos en los aspectos artísticos de la cinta, un género dado a tolerar en cualquiera de sus manifestaciones música rotunda con fondo y forma, y por supuesto un compositor capaz e inspirado que pueda crear una buena partitura. Pese a que su descalabro con la crítica y su fracaso de taquilla han abocado a la última película del estimable Alex Proyas al ostracismo, la banda sonora de “Gods of Egypt” de Marco Beltrami supone -midiendo las distancias, la perspectiva y las comparativas pertinentes- un ejemplo de que esa convergencia de casualidades muy de vez en cuando se da para regocijo del aficionado a la música de cine.

Beltrami ya había demostrado en un par de ocasiones previas para el cine de Proyas su capacidad para gestionar gran masa orquestal en una mezcla sinfónica y sintética sólida, con ideas propulsivas y espectaculares tanto para “I Robot” (2004) como para “Knowing” (2009), por lo que era de esperar que el músico continuase haciendo gala de su buen gusto para con esta colaboración y entregase al realizador un trabajo a la altura de la premisa de su nueva película: los dioses de Egipto, nada menos. El músico cumple con creces en una época poco proclive a derroches sinfónicos con dos melodías robustas y consistentes que vertebran el trabajo; una central ampulosa y una romántica envolvente. Hace gala de su mejor vena lírica y romántica -con el mencionado John Barry en la memoria- con su hermoso y delicado tema de amor para madera y cuerda en “Bek and Zaya”, retomado con gran belleza en “Return of the mistress of the West” y sobre todo en su extensa versión de concierto final “Bek and Zaya´s Theme”. Por otro lado Beltrami responde a la escala épica del relato con un tema central a caballo entre la nobleza y la ambientación étnica en la pista “Gods of Egypt Prologue”, que enseguida aporta su versión fanfárrica y grandilocuente durante “Coronation” con percusiones tremebundas, coros, arabescos y engalanados ornamentos orquestales. Pese a su acumulación de referencias forzadas por las circunstancias (desde “Stargate” de David Arnold, pasando por “The Prince of Egypt” de Hans Zimmer, hasta “The Mummy” de Jerry Goldsmith), el músico logra traspasar las barreras del cliché para solidificar su propia entidad.

Pero Beltrami no solo se dedica a asimilar los pertinentes rasgos prototípicos del género y el paisaje, sino que también se esmera en exprimir su elaborada contundencia en la acción con pasajes dinámicos y espectaculares como “Set vs Orus”, el ligero “Snakes on a Plain” y la construcción rítmica in crescendo de “Elevator Music”, hasta alcanzar las formas desbordantes de “Obelisk Fight Part 1” y “Obelisk Fight Part 2”. Pero no todo es estruendo en la partitura. También hay espacio para sugerir amenaza y elementos esotéricos, como así plantean las pistas “Chaos” y “Set confronts Ra”, mientras que el broche de oro lo pone “Hathor´s Theme” con una sugerente nueva melodía, de cariz entre mágico, heráldico y bucólico, todo un final de altura para la estupenda banda sonora de “Gods of Egypt” de Marco Beltrami, que pese a su algo excesiva duración en disco consigue sobresalir con su calidad y cuidada artesanía en una época de mediocridad y reiteración de cliches modernos, recuperando el sentido del espectáculo sinfónico tan añorado por el aficionado a la música de cine.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.