La banda sonora de “Gordos”, de Pascal Gaigne, retoma la exploración de los lugares comunes del abanico expresivo y conceptual de su autor. Música plácida, elegante y circular que transita entre un lirismo contenido que refleja el dolor y los sinsabores que experimentan los personajes de la cinta y la hilaridad inherente a las rocambolescas situaciones que les acontecen. La contundencia repetitiva de filial inconfundible se abre paso de entrada durante el desarrollo de la pista “Gordos”, que abre el disco y hará las veces de tema principal durante la composición. Una melodía sencilla y apacible, dotada de cierto halo tragicómico en la mejor línea del Nino Rota felliniano, cuya pegadiza belleza se retomará y desarrollará a lo largo del trabajo en varias de las distintas suites que jalonan la obra, aglutinando todo el material temático de la banda sonora en estupendas selecciones confeccionadas con el disfrute auditivo en mente: “Gordos suite I” y “Gordos suite IV”.

Los caracteres femeninos encuentran voz propia a lo largo de la partitura en piezas bautizadas con sus nombres, motívicas y directas, donde los solistas brillan. Destaca el diálogo polifónico de xilófono y contrabajo en “Paula”, que transmite tristeza y soledad, así como el piano y ambiente jazzístico de “Leonor”, con un encantador aroma melancólico, sin dejar de lado en ambos casos el dinamismo rítmico. Más pausadas y contemplativas se desgranan “Sofía” y “Pilar”, en especial esta última, bellísima. El drama predomina de modo cuasi minimalista en piezas sensibles y dolientes como “Resurrección” (uno de los instantes más destacados) o de manera algo más animada en “Amnesia”, donde la aportación final de las cuerdas resulta exquisita. Como contraste, la comedia surgirá plenamente en pasajes cercanos a al mickey-mousing descriptivo de regusto a Henry Mancini en “Terapia”, “Terapia II” o la sección central de “Gordos suite I”. Como complemento tenemos la estupenda pieza dedicada al corto “Traumalogía”, resuelto con la solvencia habitual del músico, que pone un magnífico broche a la banda sonora de “Gordos”, de Pascal Gaigne, tan deliciosa como acertada.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.