“Los sueños, sueños son…” Puede que estas palabras rondaran la mente del escritor y dramaturgo escocés J.M. Barrie cuando bajo la tenue luz de unas cuantas velas concibió su gran obra “Peter Pan”, un texto lleno de ternura, pasión y creatividad que la fértil imaginación de Barrie baso en las siluetas de sus pequeños amigos, Llewellyn-Davies. El personaje de Peter Pan ha traspasado las fronteras del tiempo, allí donde la estrella del ocaso guía a la mañana, convirtiéndose en un clásico de la literatura universal. Durante décadas las adaptaciones cinematográficas realizadas sobre la alargada sombra de Peter Pan han tenido al público infantil como protagonista, ya se sabe, el más sincero de todos, siendo la factoría Disney la primera que puso voz a las travesuras de este mocoso con leotardos verdes. El resultado fue un musical infantil y edulcorado, pero con notables motivos musicales compuestos por Oliver Wallace que, todavía hoy, forman parte de nuestra incrédula memoria.

Otra cosa muy distinta es la versión que Steven Spielberg, el Peter Pan de Hollywood, realizó en los noventa, un relativo fracaso comercial que escondía alguna que otra sorpresa. Las expectativas generadas por la nueva obra de Spielberg fueron tan grandes que el batacazo posterior fue de proporciones épicas. Huelga decir que la puesta en escena, el sensacional reparto y el atrezo utilizado por la barita del director fueron, como suele ser la costumbre, espectaculares. Una vez más la música fue compuesta por John Williams, su fiel escudero… Quijote y Sancho, Spielberg y Williams son las dos caras de una misma moneda, inseparables. Estos dos genios del celuloide llevan décadas aunando creatividad en cada uno de sus trabajos, (“Jaws”, “E.T.”, etc…) y una buena muestra de ello es la música realizada para “Hook”. Quizás sea su último gran opus, un trabajo inmenso que nos recordó al Williams de los mejores tiempos. Si algo caracteriza la propuesta de Williams es la gran riqueza temática que el compositor infiere a cada uno de los fotogramas filmados por Spielberg. Los niños de la historia viajan sobre las palabras de Barrie hacia Neverland, del mismo modo que la música del maestro viaja hacia el país de la realidad, hacia el de la aventura, hacia el de las emociones, y por último, hacia el de la magia.

El País de la realidad

La gran diferencia que Spielberg introduce en la historia es la presencia de un Peter Pan ejecutivo y cuarentón que ha perdido la capacidad de soñar. Para esta primera parte del viaje Williams describe la fría relación del protagonista con su familia utilizando un leitmotiv (“Banning back home”) de influencia jazzística, muy al estilo de Grusin, que describe con realismo la ocupada vida laboral de Peter Banning. Es un motivo frío y distante, una melodía donde el ritmo seduce al piano y la flauta, del mismo modo que el minutero y segundero seducen al tiempo, obsesión de los dos protagonistas, Peter y Garfio.

El País de la Aventura

Con un inicio espectacular -Prologue-, Williams recupera la esencia de la aventura proponiendo un tema retentivo, melódico y efectista que el músico utiliza para describir la transformación de Peter Banning en Peter Pan, es decir, la de la realidad en la aventura. A Peter Pan lo acompaña su eterno enemigo, Garfio, un histriónico pirata, amargado y solitario que anda sobre una marcha bufonesca –Presenting the Hook- donde el violín y los vientos marcan los pasos de tan ilustre adversario. Campanilla, las sirenas y los niños perdidos –From Mermaids to lost boys- son los últimos elementos que hacen que esta gran aventura sea, la aventura de Neverland, el país de la aventura.

El país de las emociones

“¡There you are Peter!”… Williams nos descubre a través de los niños perdidos la verdadera naturaleza de Peter Banning. La melodía “You are the Pan” proviene de las profundidades del alma mostrando la emoción y el sentimiento que solo Williams sabe imprimir a las escenas más emotivas. Basada en una melodía que George Delerue compuso para la película “Agnes of God”, Williams deja libertad de acción a la flauta, paradigma de la pureza que todavía anida en el interior del protagonista, que recorre cada centímetro cuadrado de la fría e incrédula existencia de Peter Banning. Estamos ante uno de los temas más inspirados del compositor que explora la parte más humana de la historia, aquella que vive perdida en la memoria de un yuppie cuarentón que un día fue Peter Pan.

El País de la Magia

Sencillamente, todo… No sé si se puede considerar a “Hook” como uno de los grandes opus de Williams (en el top ten), después vendría su extraordinario “Harry Potter” –claramente influenciada por esta obra-, y muchas más (“Jurassic Park”, “Schindler’s List”, “Artificial Intelligence”, etc…), pero de lo que si estoy seguro es de que la música de esta monumental obra guarda ciertas similitudes de estilo con sus grandes trabajos del pasado, leitmotivs definidos, intensidad, melodía y una extraordinaria facilidad para generar ideas son algunos de los elementos que el Maestro utilizaba para vertebrar las historias con una inteligencia fuera de lo común, después, y permítanme que me “moje”, la cosa ha ido a peor, convirtiendo la genialidad en oficio, pero esa es otra historia.

Reseña de Antonio Pardo Larrosa.