La banda sonora de “House of Sand and Fog” (2003), de James Horner, desarrolla una hermosa partitura de filiación inconfundible, recuperando ese ambiente melancólico, pausado y calmado de otras banda sonoras del desaparecido compositor como “To Gilliam”, “Bobby Fisher” o “The Man without a Face”, sin alcanzar la inspiración de aquellas, pero logrando sumergir al oyente en un mundo sonoro apacible, triste y apesadumbrado, pero lleno de belleza contemplativa ocasionalmente truncada por interesantes fragmentos con sintetizadores. Horner emplea además en la banda sonora ciertas ideas conceptuales como campanas, efectos electrónicos o percusiones variadas de forma muy sutil, e incluso parece colarse por momentos en la orquestación algo de sonoridad iraní que refleja el origen de uno de los protagonistas, aportaciones todas ellas logradas con elegancia y sobrellevadas sin alardes ni efectismos.

La banda sonora de “House of Sand and Fog”, se acerca en pistas como “The Waves of the Caspian sea” o “We Have Travelled So Far It´s Time to Return to Our Path” más al susurro que a la voz nítida, más a sugerir que al mostrar, divagando en ocasiones más de lo necesario en lugar de perfilar con claridad ciertas conclusiones dramáticas, pero es una acusación menor si atendemos al conjunto con perspectiva. En esta ocasión Horner emplea sus brumosos recursos con elegancia, recorriendo cielos grisáceos, atardeceres solitarios y brumas en una playa lejana y silenciosa. Esta partitura arropa sin llegar a calar en nuestra sensibilidad más profunda, pero produce un letargo agradable. Cabe destacarse sobre esta banda sonora, que logró la nominación al Oscar a la mejor partitura original de su año, una de las tres que recibió la película y séptima personal (de ocho, siendo la última de ellas por la banda sonora de “Avatar”) de James Horner.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.