La banda sonora de “Inception” de Hans Zimmer se podría adscribir estéticamente de modo parcial al minimalismo de Philip Glass y John Adams, pero el músico alemán consigue dar un paso hacia delante en el empleo de esta corriente dentro de las imágenes y dentro de su estilo personal, aunando su vertiente electrónica más depurada, sútil y efectiva, con resonancias a “The Ring” o su aportación a la trilogía de Batman para el mismo realizador de “Inception”, Christopher Nolan. En terminos de diseño sonoro conceptual, el músico logra alcanzar la estratosfera de la creatividad, con la potencia indiscutible de pasajes como el que abre el disco; “Half remembered dream”, donde el aturdidor efecto de contraste entre el bellísimo e hipótico motivo de dos notas para teclados que ejercerá de central y la rutilante explosión de metales y percusión inmediatamente posterior en forma de cluster (imitado después hasta la saciedad), marcan a fuego desde su inicio la vocación dual de este trabajo, abordado en todo momento desde la premisa del “menos es más”.

Cortes de acción como “Dream is Collapsing” o “Mombasa” alcanzan el paradigma de la potencia y la sencillez. En el primero con la aparición destacada del guitarrista Johhny Marr –que imprime un fascinante halo de dinamismo subliminal a todas sus intervenciones– y cierto tono a la construcción polirrítmica glassiana, se elabora un ritmo absorbente y circular de magistral desarrollo. En el segundo la contundencia arrolladora de la percusión hibridada con electrónica pulida hasta el infinito crece y muta de modo orgánico hasta erigirse en uno de los highlights del disco y una de las piezas de acción más impactantes de su autor hasta la fecha. El drama encuentra su desarrollo temático en “Old Souls”, una pista de gélida concepción, pero poso trágico y melancólico, aportando la guitarra de Marr y la alternancia de capas electrónicas de un modo tan sutil como acertado, dejando una sensación de inasible distancia y pérdida en el oyente hasta rematarla en un obsesivo crescendo final (en consonancia directa con el trauma del protagonista). El efecto al tiempo sosegante y turbador de esta vertiente temática se explotará al máximo en la pista más extensa del disco, la desoladora revelación final de “Waiting for a train”.

Pero Zimmer se guarda lo mejor para el final con la pista “Time”, donde desemboca todo el proceso de articulación y contención emotiva previa, para explayarse con una de las cimas de su carrera y la pieza maestra de esta partitura, construyendo un crescendo rítmico de una intensidad secuencial perfecta que alcanza un climax de emoción incontenible. Lejos de ser uno más entre este tipo de temas (como los -espléndidos  por otro lado- temas centrales de “Batman Begins”, “The Da Vinci Code” o “Rush”), “Time” deslumbra y destaca por encima del resto por su matización conceptual, por representar la cuadratura del círculo zimmeriano del desarrollo temático expuesto con inteligencia y sensibilidad, haciendo de la banda sonora de “Inception” un ejemplo de maestría y alcance sensorial, un trabajo simbiótico con la película a la que pertenece y al tiempo una experiencia auditiva plena.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.