Uno se pregunta por el motivo de secuelas tardías como el caso que nos ocupa más allá de las evidentes razones monetarias. Y pocas ideas surgen salvo la el agotamiento crónico de la imaginación y la búsqueda de nulo riesgo comercial en forma de cocteleras genéricas de duración ajustada al pase ideal de su primer fin de semana son lo que se puede inferir. En el apartado sonoro se hace gala de una aséptica continuación de intenciones que en el resto del producto. La banda sonora de “Independence Day: Resurgence” de Harald Kloser y Thomas Wander responde a los parámetros perfectamente delimitados de propuestas anteriores de ambos músicos para su director fetiche, el destructor de mundos Roland Emmerich. Adjudicamos el trabajo indistintamente a ambos nombres, aunque sea Kloser el titular por aquello de que su carrera ha alumbrado algún título interesante en solitario y su mediocridad comenzó a hacerse notoria al unirse profesionalmente a Wander en la cinta “10.000 A.D.” (2008) y desde ahí en adelante no ha destacado en nada. En esta secuela tampoco lo hace(n).

El trabajo arranca con las mismas intenciones -de amenaza- que la banda sonora original de “Independence Day” (1996) de David Arnold, pero con una diferencia conceptual considerable. Han pasado 20 años de música de cine sucesivamente más codificada, depurada y estilísticamente dependiente del minimalismo, de Hans Zimmer y de los patrones rítmicos y ambientales frente a la melodía y la asociación temática. Es por ello que el diseño sonoro cobre más presencia y donde Arnold homenajeaba a John Williams tanto en su tema de amenaza a lo “The Poseidon Adventure” (1972), ahora Kloser y Wander intentan captar algo de Zimmer y sus creaciones electrónicas agresivas en el arranque “Travelling Through Space”, quedándose en una inocua superficie. Donde en el original lo patriótico y festivo brillaban por exagerados, ahora el nuevo tema central se limita a proponer una suave y sencilla línea melódica ascendente de ocho notas con inevitable tono americano (metales y percusión incluidos) en la pista “Great Speech”. Poco interesante aunque funcional, se empleará a lo largo de la banda sonora en pasajes esperanzadores o de acción para reforzar la idea heroica como “Fear” o “Humanity´s Last Stand”.

El conjunto se centra en la música de circunstancias genéricas en todas sus variantes (coros, cuerda chirriante, crescendos ominosos, pasajes frenéticos percusivos, etc…), cuya nula aportación a ninguna de ellas, con alguna honrosa excepción de construcción formal aceptable como “Bus Chase”, sumada a las referencias del temp-track, en el que se citan -una vez más- el Batman de Zimmer , los extraterrestres de “Close Encounters of the Third Kind” (1977) de John Williams , la socorrida versión final de los temas de Arnold para el film primigenio, unas pizcas de Barry, otras de Golsdmith, algunas más de Newton Howard e incluso un poco de auto referencia a “The Day After Tomorrow” (2004) en su tema central, que hacen de la banda sonora de “Independence Day: Resurgence” de Harald Kloser y Thomas Wander un refrito inane de lugares comunes. Como reflexión final y aparte de su calidad musical, cabe preguntarse como dos películas de mensaje y contenido netamente pro-americano han contado en sus apartados sonoros con músicos ingleses y alemanes para la tarea. La respuesta incide en las características propias del engendro: mejor una copia que el original.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.