La banda sonora de “Inferno”, de Hans Zimmer, viene a completar su aportación a la trilogía de películas protagonizadas por el simbolista Robert Landgom, aguerrido protagonista de las novelas de Dan Brown, bestsellers literarios de fácil adaptación a la gran pantalla. Nada mejor que un director fácil como Ron Howard para llevar a cabo la empresa de mercadotecnia y fabricación de un blockbuster a medida de su estrella central, Tom Hanks. En el apartado sonoro, Hans Zimmer repite funciones tanto para esta saga, destacando un excelente capítulo primero con la banda sonora de “The Da Vinci Code” (2006) o su más reiterativa primera secuela con la banda sonora de “Angels & Demons” (2009), como para el realizador en cuestión, al que ha entregado trabajos tan estimables en los últimos años como “Frost/Nixon” (2008) o “Rush” (2013).

Lo primero que sorprende de la banda sonora de “Inferno” de Hans Zimmer es el nuevo tono que el músico imprime a la aventura, mucho más moderno e impersonal. Si los capítulos musicales anteriores destacaban por su orquestación de acercamiento clasicista y litúrgico (gran sección de instrumentos de cuerda, coros, soprano, piano, chelo, etc…), este tercero opta por un severo cambio de registro conceptual, saltando a la electrónica y la sonorización sintética como motor central narrativo. El arranque con las pistas “Cerca Nova”, “Seek and Find” o “Professor” no dejan lugar a dudas sobre la modernización del acompañamiento sonoro, más centrado en la propulsión sensorial (pulsiones, latidos, chirridos rítmicos) que en aportar ideas temáticas o motívicas.

No es hasta la pista “Venice” que se deja escuchar un lánguido piano y  en “Via Dolorosa #13 Apartment 3C” unos lejanos samples corales con las vocalizaciones típicas de Zimmer desde la banda sonora de “The Peacemaker” (1997). “Vayentha” presenta un remix de acordes del tema central de la saga (revisitado plenamente en “Life Must Have It´s Mysteries”) con incesante ataque rítmico electrónico, seguido de más de lo mismo con el machacón “Remove Langdom”. Pistas desangeladas, estáticas y de relleno como “Doing Nothing Terrifies Me” o “Beauty Awakens the Soul to Act”, se intercalan con pasajes propulsivos igualmente vacuos pero atronadores como “The Logic of Tyrants”, entre los que solo destaca “The Cistern”, como intento de alcanzar la épica de “Interstellar” sin llegar a lograrlo. Es por todo ello que la banda sonora de “Inferno” de Hans Zimmer suponga un jarro de agua fría para seguidores del compositor, que muestra aquí su faceta más desganada y socorrida.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.