La banda sonora de “Iron Fist”, de Trevor Morris, continúa con la línea estética impuesta por la música original de “Daredevil”, de John Paesano, para las aventuras modernas y urbanas de los héroes de Marvel vistos desde la perspectiva de Netflix. Interesantes, e incluso notables -alguno de ellos- en lo visual, narrativo y dramático, pero poco lucidos en lo tocante a sus aportaciones sonoras, los personajes que configuran el clan de Los Defensores, están asumiendo en su espacio sonoro las limitaciones conceptuales de la asepsia emocional moderna en lo relativo a la música televisiva. Si John Paesano lograba dinamizar con algo de entidad las aventuras de Matt Murdock, Sean Callery imprimía una sonoridad jazzística acorde a las intenciones detectivescas de Jessica Jones, y Ali Shaheed junto a Adrian Younge aportaron el tono funky apropiado para Luke Cage. Todo ello muy light y con perfil bajo en cuanto a material temático o implicación musical, pero al menos con cierta entidad representativa para cada personaje. Por desgracia, Danny Rand se lleva la peor parte en este aspecto.

La banda sonora de “Iron Fist”, de John Paesano, supone un socorrido y ambiental trabajo de segunda fila, sin ningún elemento a destacar y muchos a olvidar. Parte de un escuálido motivo central para teclados en “Iron Fist Main Titles” (retomado en “New Digs” o “New Duty”), que bebe directamente del trabajo de Daft Punk para “Tron Legacy” y de la banda sonora de “Oblivion” de Joseph Trapanese. Mantiene el tono atmosférico y amenazador para sintetizadores impersonales y ratoneros en “Bad Tea”, “Medication Time”, “M&M Delivery” y “Gao DIY”, mientras intenta emular el tono melancólico de neón urbano de Michael Mann en “Circus Bribe”, “Please Stay” y “New Family”. Pero incluso estos son breves espejismos frente al estruendo machacón techno que se adueña del grueso del trabajo en pistas insufribles como “The Iron Fist”, “Unexpected Guests”, “Time is Up, Danny” o el interminable “I Am the Weapon”. Ni el sonido retro de algunos sintetizadores a lo John Carpenter en momentos como “Dojo Intruders” o “Brass Nuckles”, logra disipar la sensación de tedio y mediocridad del supuesto clímax final en “The Battle is Won” o el cierre anticlimático de “Things Changed”. En todo su espectro audiovisual, “Iron Fist” tiene el dudoso honor de ser la más floja aportación de Netflix hasta la fecha en cuanto a material Marvel.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.