La banda sonora de “Justice League”, de Danny Elfman, es un quiero y no puedo en el que se enfrenta la vieja guardia (respetuosamente entrecomillado lo de vieja) de la música de cine, con el nuevo cine de superhéroes. La elección de Danny Elfman para sustituir al postmoderno Tom Holkenborg no es tampoco una casualidad. Al pasar la postproducción de “Justice League” de manos de un director hiperbólico como Zack Snyder (que lleva aplicando la fórmula estética de su “300” a toda adaptación de viñetas posterior que ha caído en sus manos, sin entender a los personajes -“Man of Steel”- o las tramas -“Watchmen”- y sin despeinarse lo más mínimo por ello) a las de un artesano con voz propia como Joss Wheddon, el apartado musical de la cinta que nos ocupa ha adoptado seguramente gracias a este último, un baño de cariño por parte del nombre que inventó la música de los superhéroes contemporáneos: Danny Elfman. No es que el resultado sea especialmente satisfactorio, pues muy lejos queda este trabajo de “Batman”, “Dick Tracy” o “Batman Returns”, y más se aproxima a los titubeos inconsistentes de “Hulk”, pero un Elfman en horas bajas suele ser mejor que muchos otros en su mejor momento.

El comienzo es, por desgracia, un jugoso espejismo. Un motivo fanfárrico prometedor se despliega con brevedad en “The Justice League Theme – Logos”, que sin llegar a cuajar un tema realmente sólido, sí que lo apunta. La cosa se tuerce con “Hero´s Theme”, que arranca con una base rítmica que recuerda a la pista “Action Reaction” (la mejor) de la banda sonora de “Wonder Woman” de Rupert Gregson Williams, y que construye sobre más artificio que ideas un crescendo continuo de metales pomposo y pretendidamente heroico, sin llegar a lograrlo del todo. Relleno incidental sin nada destacable para los pasajes “Batman on the Roof” y “Enter Cyborg”, dejando sin asociación temática la formación del equipo, ni destacando si quiera motivicamente a los protagonistas fuera de la acción. Cosa que si ocurre en el más elaborado “Wonder Woman Rescue”, que deja entrever el añorado mickey-mousing de Elfman y añade el tema que Zimmer creó para la Princesa Diana en la banda sonora de “Batman V Superman: Dawn of Justice“. Más ruido que nueces en “Hyppolyta´s Arrow” y en la sonoridad ominosa, con coros apocalípticos y toda la parafernalia esperable, de “The Story of Steppenwolf” que ilustra musicalmente al villano.

Elfman guiña un ojo al aficionado en “The Amazon Mother Box”, introduciendo su motivo para “Hulk” en otro bloque atronador para coro y plena orquesta. Esta tónica sigue en la primera parte de “Aquaman in Atlantis”, con algo de introspección elfmaniana posterior en la cuerda. El momento autorreferencial pleno llega en “Then There Were Three”, en el que recupera abiertamente su tema para el Batman de las cintas de Tim Burton, olvidándose de los motivos previos de Zimmer y Holkenborg. “Tunnel Fight” corrobora este empleo y aporta un pasaje más elaborado que los anteriores con pinceladas épicas en los metales. Aunque más sorprendente es, si cabe, el uso del tema de Superman de John Williams durante la pista “Friends and Foes”. El exceso pirotécnico de “Justice League United” con coros, percusión y metales reduplicando esfuerzos, da paso al único momento calmado de la partitura durante la cálida pista “Home”, para piano y cuerdas, que continúa en “Bruce and Diana”. Las reverberaciones aceleradas que se cuelan en el tour de force “The Final Battle”, parecen citar el tema televisivo de “The Flash” del propio Elfman, cerrando la macedonia temática en el bloque más largo (casi 13 minutos en su versión extendida) de la obra, un compendio que aglutina todos los efectos bombásticos imaginables. “A New Hope” cierra de forma optimista y luminosa pero poco memorable, con pinceladas de orquestación localista rusa, para acabar con “Anti-Hero´s Theme”, una especie de deconstrucción del motivo inicial. Todo ello hace de la banda sonora de “Justice League”, de Danny Elfman, un fallido intento -por agotador y nada original- a caballo entre el estruendo hollywoodiense inevitable y el puzzle sonoro cómplice.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.