Thomas Newman ha creado un concepto musical tan elegante como original, un sonido inconfundible y de calidad que, con mayor o menor fortuna –según por dónde se mire-, ha influenciado en el cine y la televisión americana de forma evidente. Más allá de experimentos locales la obra de Newman tiende a reafirmar su propio estilo y a expandir pequeños registros, tendencia muy loable en un mundo que cada vez da menos margen a la creatividad. De este modo la banda sonora de “Little Children” (2006) responde a las constantes musicales de su autor. Tímbricamente a una artificial cualidad reverberada de su sonido (algo exagerada, pero de excelentes resultados) con el uso de los pads armónicos, el empleo de los mallets en primer plano (xilófonos, vibráfonos, marimbas..), el piano y el oboe como referentes de color o el uso de la percusión folklórica (guitarras y tablas) destacada. Armónicamente, el personal empleo del modo dórico –asociado siempre a marchas épicas, medievales– da lugar a una sonoridad íntima y característica inaudita (véase el tema principal de “American Beauty”; nadie diría que emplea la misma escala que “Riders of Rohan” de Howard Shore o “The Ectasy of Gold” de Ennio Morricone), y el uso de acordes disminuidos y progresiones cromáticas suaves características de sus pasajes más opacos. Rítmicamente, la preferencia por los ritmos ternarios, sin ser demasiado evidente y acompañado de constantes líneas sincopadas.

Así pues la banda sonora de “Little Children” de Thomas Newman es un ejercicio estilístico más, sin momentos especialmente destacables sobre otros trabajos, de agradable escucha y suave devenir musical. Encontramos curiosos detalles, véase la inocencia de “Tissue”, las sucesiones no diatónicas de “May”, o un pequeño amago de suite pseudo-barroca en los “End Titles”, que como punto débil resulta destacable su  empleo de la electrónica, pese a funcionar muy bien como pad y fondo armónico -y es parte de su estilo- el uso de timbales y platillos sampleados chirría junto con una orquesta de cuerda. En el caso que nos ocupa tenemos alguna pista enteramente ejecutada con samples como “Slutty Key”. Con todo se trata de un buen trabajo sin grandes sobresaltos que complementará la colección de obras de un excelente músico y creador, pequeño en formas pero grande en emociones.

Reseña de Manuel Ruiz del Corral.