La banda sonora de “Logan”, de Marco Beltrami, acompaña el tercer (y último) capítulo cinematográfico dedicado en exclusiva a la figura del carismático mutante canadiense Lobezno, con Hugh Jackman como protagonista. Su errática saga propia ha ido mejorando con las sucesivas películas que presentaban sus aventuras, inspiradas lejanamente en algunos de los cómics más notables de su biografía, como “Arma-X” de Barry Windor-Smith en lo relativo a “X-Men Origins: Wolverine” (“X-Men Orígenes: Lobezno”), “Honor” de Frank Miller en el caso de la cinta previa “The Wolverine” (“Lobezno Inmortal”) o de forma mucho más imprecisa en “El Viejo Logan” de Mark Millar, ahora con “Logan”. Que el realizador de las dos últimas sea el discreto artesano James Mangold, supone que el apartado de la música original recae sobre un nombre de confianza del realizador, en este caso Marco Beltrami, un comodín de calidad con cierto empaque dentro de la industria, con quien Mangold ya ha colaborado en dos ocasiones previas (la mencionada “The Wolverine” y la nominada a la mejor banda sonora “3:10 to Yuma”). El director pasa, además, por tener buen oído a la hora de escoger a sus músicos. Baste recordar algunos nombres asociados a su filmografía, como Howard Shore (“Cop Land”), Mychael Danna (“Girl Interrupted”), Rolfe Kent (“Kate & Leopold”), Alan Silvestri (“Identity”) o John Powell (“Knight and Day”).

La banda sonora de “Logan”, de Marco Beltrami adopta el tono crepuscular esperable del relato, la última aventura del personaje, haciendo de la sequedad y la aspereza el santo y seña del trabajo. Parte de una orquestación rugosa para metales y percusión, salpicada de guitarra eléctrica ocasional y se queda a medio camino por lo evidente de las ideas; mundo post-apocalíptico retratado con música lánguida y ruda. Emplea un motivo central para teclados desdibujado y triste (“Main Titles”, “To The Cemetery”), y lo alterna con una sonoridad cristalina y melancólica (“Laura”, “Goodnight Moon”, “Up to Eden”), en lo relativo a material supuestamente lírico. El resto se mueve entre música de acción con la firma habitual de Beltrami en lo dinámico y propulsivo (cuerdas cinéticas, metales y percusiones de “X-24”, “El Limo-Nator”, “Feral Tween”), y fragmentos atmosféricos secos, chirriantes y decadentes como restos polvorientos de civilizaciones extintas para la ilustración del paisaje (“The Grim Reavers”, “Farm Aid”, “Driving to Mexico”). El músico parece citar su propio tema central para el personaje del capítulo previo en “Beyond the Hills”, haciendo de puntuales momentos de anárquica sonoridad como “Forest Fight” o “Logan vs X-24″(batería, armónica, disonancias), los únicos destacados dentro de la rutinaria propuesta y no por agradables, pero si al menos por comprometidos con el drama. Para acabar, recopila el material motívico en “Eternum/Laura´s Theme” y potencia el tono fronterizo final -cercano en intenciones a los westerns del compositor “3:10 to Yuma” o “The Three Burials of Melquiades Estrada”- con “Logan´s Limo” y “Logan Drives”. Nada de ello hace buena la banda sonora de “Logan”, de Marco Beltrami, pero sirve para respetar al músico en sus intenciones, a medio camino entre la sonorización moderna aséptica y un diseño conceptual a medida.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.