La banda sonora de “Middletown” (2006), de Debbie Wiseman, se desarrolla con una orquestación acorde al espíritu oscuro de su protagonista, un personaje encerrado dentro de si mismo con la creencia de ser un elegido divino, y como tal sugerir con el tono el ambiente claustrofóbico en el que se mueve. Wiseman lo consigue reduciendo la instrumentación a piano, cuerda y metales en registros bajos, sin elementos luminosos. Asimismo, asocia la voz de Gabriel “el elegido” a la del violín solista del virtuoso interprete Jack Liebeck, comparando su soledad e intensa fe al sonido del instrumento. El corte que abre el disco, “One of Our Town”, presenta el tema central, una melodía intensa y dramática de una belleza tan maravillosa como desoladora, acompañada de un intermitente ostinato para piano como contrapunto.

Magníficas variaciones sobre este tema aparecerán en momentos como “Middletown” o en “Our New Preacher” con un doliente piano, conjugándose con el motivo ascendente y descendente de dos notas que aparece de forma trágica y desesperada en “The Hour is Coming”, o más calmada e introspectiva en “No Rest for the Wicked”. Un nuevo tema más lúgubre y existencial aparece en el corte “The Messenger of God” que podría recordar lejanamente a “The Thin Red Line” (1999) de Hans Zimmer o a “Magnolia” (1999) de Jon Brion, y que junto al desgarrador chelo del corte “I Bring You This Child”, entretejen la obra con fuerza y emoción. Pistas más planas en desarrollo como “An Infant Born in a Public House” o “Not As I Will, But As Thou Wit”, mera repetición de esquemas ya escuchados, completan el disco sin estropear su concepción sonora, pero estirándolo en demasía.

Si unimos a esto el hecho de que la variedad temática de la banda sonora no es amplia en términos armónicos (lo que facilita la implicación emocional de su escucha con el drama de la historia), este trabajo se convierte en un recorrido un tanto duro y exigente por momentos, pese a le belleza de su paisaje. Sin embargo, el punteo de “Chosen by God” con una intensa cuerda, junto con el fantástico recorrido final de “Sinners and Blasphemers”, recuperan el nivel inicial del trabajo, haciendo de la banda sonora de “Middletown” de Debbie Wiseman, un ejemplo de obra sólida y elegante, firmada por una de las damas de la música de cine, cuyo nombre debe unirse sin duda a los de Rachel Portman, Anne Dudley o Michiru Oshima, como uno los más representativos e importantes dentro de la composición audiovisual.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.