La banda sonora de “Mosca Addio” de Ennio Morricone data de 1987, mismo año de creación que “The Untouchables”, pieza fundamental en la etapa americana del compositor italiano, que en contraposición a la que nos ocupa, surge de una concepción épica. “Mosca Addio” por su parte se concibe como un tapiz sonoro sedoso, elegante y comedido, donde la clave es el dramatismo, el intimismo, el acercamiento emocional elegíaco. La música de Morricone es un regalo para el oído exquisito y una nueva oportunidad, para los que no conozcan este trabajo, de acercarse a un periodo de genialidad creativa sin igual, donde se sucedieron obras de la talla de “The Mission”, “Cinema Paradiso”, “A Time to Destiny” o “Casualities of War”.

La banda sonora se inicia con una melodía melancólica en “Titoli”, que en su cadencioso desarrollo recuerda a “Sacco e Vancceti” y preludia lo que sería uno de los temas centrales de “Unfaithful” de Jan A.P. Kaczmarek años más tarde. Introduce ese motivo obsesivo de seis notas ascendente y descendente que acabaría inmortalizando en “Wolf”, como contrapunto a la hermosura de una melodía de sello inconfundible, que suavemente pasa del piano al saxo, fluyendo con vida propia. Morricone acudirá a este tema de forma puntual, arrancándole variaciones exquisitas como la ejecutada en “Ricordo di Mosca”, “La Casa” o la bellísima “Suoni dai giardini”.

La atmósfera irreal y subyugante para cuerda típica del romano hace su aparición en “Nel Manicomio”, un pasaje tonal pero fantasmagórico que se aleja por completo de la dodecafonía y la experimentación tan querida por el autor. Aquí vence el sentimiento de desolación y extrañamiento, mientras que parte de esos registros surgirán de forma interesante en el corte “Viaggio”, una estremecedora pieza de base rítmica y percusiva, circular, agobiante, pero cargada de un poso trágico fascinante, en lo que supone uno de los momentos álgidos del compacto.

Momentos más contundentes, donde la rítmica atrapa por completo la sonoridad de la composición, aparecen en “Lavori Forzati”, el impresionante inicio de “Partenza”, así como la segunda aparición de “Un addio del cuore”. Por otro lado una nueva vertiente de la banda sonora volcada plenamente en la emotividad sin dilaciones, despierta pasado el ecuador del minutaje en el corte “Canzone senza parole”, con un precioso tema para piano que se desliza con estructura de vals hacia una sutil variación de la melodía central. El empleo de estos temas y sus sucesivas variaciones, hasta alcanzar el climax de “Mosca Addio (Grido de sofferenza)”, completan un conjunto sonoro de primer orden que nadie debería perderse.

La banda sonora de “Mosca Addio” de Ennio Morricone en su versión expandida aquí comentada, pertenece la compañía discográfica española Saimel, que presenta -en un esfuerzo de recuperación admirable- una composición hermosa y sentida de una calidad excepcional.