La banda sonora de “Narrow Margin” (1990), de Bruce Broughton, es un ejemplo de música de cine en el que de la orquesta se extraen matices y recursos ilimitados, en el que un sencillo tema central vertebra toda la partitura y pasa del misterio a lo romántico con tan solo un leve cambio en la orquestación, donde cada solista ejecuta de forma milimétrica cada sección de cada corte, donde no sobra un segundo ni una nota. Se arranca con la pista “Main Title” (que en sus distintas versiones tiene reminiscencias al de “The Presidio”), una melodía misteriosa, perfecta por su sencillez, a la que se recurrirá en momentos puntuales con sutiles y elegantes variaciones como la sugerida en “The Boarding”, construida sobre cuatro notas repetida en tres frases que el compositor adapta de forma brillante para situaciones de tensión. Apuntando tan solo las tres primeras notas en momentos como “Into the Station”, dejando suspendido el misterio con una efectividad pasmosa.

Por contra, los fragmentos de tensión y suspense son atenazantes sin estruendo, dinámicos sin excesos pero de gran contundencia emocional, entre los que destaca sobremanera la pieza “No Carol for Wooton”, o el terror contenido de los inquietantes “End Credits”. Finalmente la música de acción se encuentra entre la más inspirada de toda la carrera de su autor, destacando el arrollador pasaje “Chopper Chase”, un carrusel de impacto sonoro trepidante y arrollador que recuerda a los mejores momentos de “Silverado”. Otros momentos como “Freeze!” o “Fat Refuge” resultan igualmente excepcionales, y el clímax con los cortes “Wooton, Then Nelson” y “Nelson, Then Catherine”, deviene en, igualmente, un prodigio de polifonía y poliritmia, que hace de la banda sonora de “Narrow Margin” de Bruce Broughton otra magnífica muestra del talento de un músico soberbio.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.