La banda sonora de “Negre Buenos Aires” (2010) de Carles Cases colma con mucho las -elevadas- expectativas que podamos tener respecto a un autor tan destacado como el. La música de este thriller de tintes sociales y políticos en una Argentina convulsa, cuenta para su arranque con una propulsiva pieza rítmica para cuerda con aires de tango, teniendo el bandoneón como voz destacada en “El Maletín”, un tema que anuncia la atribulada historia que vamos a presenciar y que desliza algo de picaresca en su tono aparentemente liviano junto a la pulsátil sensación de enredo imparable con figuras para viento madera, metales y cuerdas en staccato a lo Elmer Bernstein. Un derroche de energía que tendrá su continuación en la pista “El Corralito”, que en sus intervenciones para piano recuerdan al celebrado tema central de Cases para su “Juego de Rol”, y con exquisitas digresiones jazzístico-pianísticas a lo largo de “Cena en El Tigre”.

El tono a medio camino entre la melancolía y el romanticismo de “Alma Blanca” se torna en misterioso con sutilidad para recuperar el ambiente lírico de atmósfera fatalista con una fluidez pasmosa. “Alma” continúa con esta ductilidad melódica, apelando al sentimiento trágico del chelo en el desarrollo de una melodía delicada y envolvente, cuyo tratamiento al piano y su mezcla con el bandoneón como tercer vértice sonoro arranca alguno de los mejores momentos de la composición. El ambiente opresivo hace su aparición destacada en el tenso fragmento “Mafia”, con malsanas figuras para viento y un lúgubre desarrollo motívico de cuerdas que haría las delicias del Howard Shore más oscuro y cronenbergiano. Pero Cases no se olvida ni por un instante de sus constantes estilísticas, consiguiendo introducir ideas barrocas y jazzísticas en piezas tan estimulantes y variopintas como “Y Se Fueron Todos”, un portentoso allegro que robustece el concepto polimórfico del trabajo.

Según la trama se aproxima a su conclusión, la urgencia hace mella en el comentario musical con la nerviosa y agitada “Avenida Corrientes”, cuya rítmica implacable se ve salpicada de estallidos orquestales y briznas étnicas de nuevo con el bandoneón como protagonista. La fiereza de esta pieza contrasta con la contenida ambigüedad cuasi impresionista de “Jordi”, que se remata con una doliente reflexión para chelo y que da paso al cierre del trabajo en “Títulos The End”, una sosegada pieza de aires minimalistas y filiación inconfundible que pone el broche a la espléndida banda sonora de “Negre Buenos Aires” de Carles Cases, interpretada por la Bulgarian Symphony Orchestra a cargo de Deyan Pavlov y editada por la meritoria discográfica nacional Saimel Records.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz