La banda sonora de “New Moon” de Alexandre Desplat aporta de entrada en, precisamente, el corte “New Moon”, todo ese supuesto arrebatado romanticismo del que hace gala la historia de amor vampírico adolescente a la que tímidamente se acercó Carter Burwell en el film fundacional de la exitosa saga, logrando aquí el compositor parisino un arranque pletórico con una melodía agitada y profunda para cuerda, cargada de un inusual tono operístico que envuelve, hermosa, cierto poso desesperado y trágico. Un tema que se retomará puntualmente a lo largo de la obra en fragmentos como “Adrenaline” o “You´re alive”. Por el contrario pasajes que se podrían haber obviado para la edición discográfica surgen en “Bella Dreams” o “Blood Sample”, donde el ambiente atmosférico y los rasgos pulsátiles, con los que tan bien se lleva Desplat, se apoderan del discurso musical. Sin embargo el galo sabe como llevar rápidamente a su terreno una historia con muchas más posibilidades que su predecesora, creando en “Volturi Waltz” un tema siniestro y malsano, un vals de tono inicial cercano a lo grotesco, pero que pronto se torna poderoso y amenazador, recordando al “Drácula” de John Williams.

“Werewolves” propone con creciente suspense e intercalando inquietantes efectos orquestales con elementos acústicos solistas (guitarra eléctrica, piano), un sugerente pasaje de misterio, mientras que su continuación en “Wolves V. Vampire”, ejemplifica la bipolaridad de la creación con el ambiente sostenido industrial americano de película de terror convencional hasta la mitad de la pieza, para dar paso a un arrollador ejercicio de acción y agresividad orquestal, de una contundencia y sonoridad impactante en la línea del sólido trabajo del autor para “Hostage”. Mención aparte merecen los cortes “To Volterra” y “The Volturi”, los dos más extensos de la composición. El primero es sin duda el momento álgido de la partitura; un elaborado crescendo rítmico salpicado de intervenciones fanfárricas al metal y filigranas en las cuerdas que se unen para crear un clímax apocalíptico. El segundo por el contrario resulta ser el más intrascendente del conjunto durante sus primeros cinco minutos, para acto seguido convertirse en el mejor fragmento de acción, de una fiereza salvaje, cerrándose con unos singulares efectos electrónicos que recuerdan curiosamente a la sonoridad de los mundos paralelos de “The Golden Compass”.

Otros momentos en los que pese a la firma evidente del francés en sus formas poco aportan al conjunto como “I Need You”, “Victoria” o “The Cullens”, hacen aflorar de nuevo la sensación de altibajo dentro de la composición, al tiempo que otros más sentidos y delicados como “Dreamcatcher”, “Marry Me Bella” o el cierre circular con la versión más arrebatadora del tema central en “Full Moon” hacen que nos congraciemos de nuevo con la banda sonora de “New Moon” de Alexandre Desplat, que demuestra oficio y talento en cualquier proyecto que caiga en sus manos.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.