Realizando una pequeña retrospectiva musical de las últimas décadas –me refiero a la música cinematográfica- es fácil comprobar como los grandes compositores del séptimo arte coquetearon en numerosas ocasiones con la música clásica. En la época dorada de Hollywood músicos de la talla de Rozsa (“Concierto para violín, Op. 24.”), Rota (“Piano Concerto in C major”), Korngold (“Sinfonía en fa sostenido mayor, op. 40.”) o Waxman (“Tristan and Isolde Fantasy”, para violín, piano y orquesta) escribieron notables piezas de concierto que todavía hoy son programadas con relativa asiduidad en algunos de los santuarios musicales más importantes del mundo. Después vinieron las piezas clásicas de Williams (“Concerto for cello and orchestra”), Bernstein (“Concerto for Guitar & Orchestra”), Goldsmith (“Christus Apollo”) o Akira Senju (“Piano Concerto No. 1”), músicos que al igual que los clásicos pusieron/ponen –Williams y Senju siguen en activo- a prueba su creatividad escribiendo música de concierto. Pues bien, ahora es el músico James Horner quien ha decidido probar fortuna en el complicado, hermético, clasista y en ocasiones sobrevalorado mundo de la música clásica escribiendo su “Double Concerto for Violin, Cello and Orchestra” que el californiano ha titulado “Pas de Deux”. Pienso que no es el momento de hacer crítica de esta situación, pues “doctores y circos tiene la iglesia”, pero si es necesario señalar las enormes dificultades que un concierto de música consonante tiene hoy día para ser llevado a buen puerto –aunque su autor se llame James Horner– en esta época definida por la atonalidad, pero esa es otra historia…

“Pas de Deux” es la segunda obra de música “seria” –como si el resto de su producción no lo fuera- que James Horner escribe desde que en 1977 compusiera su primera pieza de concierto “Spectral Shimmers”. Este doble concierto para violín y chelo fue un encargo de los hermanos Mari y Hakon Samuelson, violinista y chelista respectivamente, que Horner compuso entre 2011 y 2014. La obra fue estrenada en noviembre –división y oreja- con Mari y Hakon Samuelson acompañando a la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Vasily Petrenko.

La obra está dividida en tres partes independientes (“Pas de Deux: Part 1,2 y 3”), líricas y tonales que exponen una gran riqueza de ideas maceradas con suma delicadeza a través del violin y el chelo. El primer dialogo (“Pas de Deux: Part 1”) es hipnótico y delicado, una sucesión de escalas entrelazadas que conducen al primer gran leitmotiv de la partitura, un bucólico tema desarrollado por la orquesta que recuerda a las texturas de su obra “The Spitfire Grill”. Este primer movimiento tiene ese aire ensoñador y pastoral tan característico del compositor que hace que su lenguaje sea desmesuradamente cromático. En este tour de forcé iniciado por los solistas Horner toma prestado para su segundo movimiento (“Pas de Deux: Part 2”) una de las ideas principales de la Tercera sinfonía op.36 de Henryk Mikołaj Górecki, también conocida como “Sinfonía de las Lamentaciones”, tema que conduce sin solución de continuidad al primer gran leitmotiv de esta segunda parte, un lamento de carácter folklórico que el violín y el chelo tañen en los graves para regocijo de la orquesta que paciente espera el momento idóneo para desarrollar la segunda gran idea –inspirada en su “The Four Feathers”- que tiene a la orquesta como protagonista. El cálido final recupera la tonada folklórica del comienzo para terminar con cierta nostalgia este segundo lamento. Elegía y folklore se dan la mano en el primer y segundo movimiento, pero es en el tercero (“Pas de Deux: Part 3”) donde Horner muestra su vertiente más lírica y romántica –es más que evidente el gusto de Horner por los románticos rusos y alemanes- escribiendo una encadenada sucesión de leitmotivs que exigen a los solistas un alto grado de virtuosismo. Las violentas percusiones del inicio llaman a los solistas que adormecidos tras el sentido segundo movimiento comienzan una orgiástica danza -in crescendo- que conduce al éxtasis final, momento en el que Horner nos regala el mejor leitmotiv de toda la partitura, una de esas melodía marca de la casa que te dejan, como se suele decir, “clavado a la butaca…”

Tonal o atonal, no lo sé, no soy yo quien decide en estas cuestiones, pero de lo que si estoy seguro es que el “Double Concerto for Violin, Cello and Orchestra”, más conocido como “Pas de Deux” es una de las obras no cinematográficas más interesantes y originales de las últimas décadas.

Reseña de Antonio Pardo Larrosa.