La banda sonora de “Querida Bamako”, de Pascal Gaigne, es un trabajo de cuerpo percusivo y ambiental en el que se refleja toda la odisea de descubrimiento y supervivencia del protagonista de la cinta. Una historia contemporánea, abordada desde el realismo documental, que empuja al músico a bucear en un tipo de orquestación desnuda y seca, recurriendo al localismo africano para apoyarse en la percusión y la rítmica como motor de avance de una creación un tanto peculiar si atendemos a sus habituales registros melódicos. Gaigne, cede terreno con “Querida Bamako” a una implicación más directa para con la fisicidad del recorrido del personaje central.

El disco se abre con “La espalda del diablo”, un fragmento ambiental difuso, de halo dramático punteado por una leve percusión. La rítmica acompaña con más intensidad el tema que hará de central en “Querida Bamako”, una melodía sencilla (con lejana sonoridad a Thomas Newman) de cinco notas que se desarrollará plenamente al final del disco, y en momentos como “Pistas”, con una extraña mezcolanza de animosidad y peligro propiciada por la guitarra y el anuncio desolador de su inmediata continuación “Desierto”, volcada en sugerentes efectos electrónicos. Mientras, la modernidad urbana hace su aparición con la presencia del saxo en “Viajera” y “Calles de Bilbao”, amplificando su contraste con momentos puramente étnicos como “Frontera” o “Un largo camino”, que presentan una contundente desnudez expositiva.

La firma de Gaigne se deja notar en la estructura inicial de “Refugiados” y más palpable todavía en la segunda mitad de “Un largo camino”. El efecto dramático pausado y contemplativo propiciado por los sintetizadores en “La espalda del diablo (Patera)”, tiene su continuación en “Principio y fin” con la amplificación de los registros agónicos de la electrónica y la guitarra, aunque la intervención de esta última se dulcifique brevemente en “Esperanza”, para alcanzar la conclusión de la partitura con “Espíritus (Carta)” y “Querida Bamako (Créditos finales)”, que recapitulan ambos el tema principal, primero con la aparición de lejanas voces africanas y disonancias, luego con adornos, una vez más, de guitarra en su aparición más sentida, convirtiendo la banda sonora de “Querida Bamako”, de Pascal Gaigne, en una obra ajustada a las imágenes, un tanto árida en su escucha aislada, pero con suficientes elementos de interés como para hacerla digna de atención.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.