El responsable musical de la trilogía original de Rambo, Jerry Goldsmith, creó para el primer largometraje “First Blood” (1982) una de las joyas dentro de su carrera de principios de los ochenta, un trabajo poderoso donde se aúna dramatismo sentido con apabullante acción polifónica y sincopada marca de la casa. Su segunda parte “Rambo: First Blood Part II” (1985) respondía a una propuesta más dinámica llevada hasta sus últimas consecuencias dentro de la ferocidad orquestal, donde se dan cita tanto el frenetismo más impactante del músico, como una espectacular aportación temática (nuevo tema de acción de mayor prestancia) junto a concisas intervenciones electrónicas. Del drama social post-guerra del Vietnam deslizado hacia la acción espectáculo, se pasaba directamente a abrazar el sucedáneo bélico.

La banda sonora de “Rambo III” de Jerry Goldsmith propone una vigorosa continuación musical homóloga al estruendo fílmico que acompaña salpicada de apuntes locales y étnicos en las pistas de cierta belleza melancólica “Peshawar” o “Afghanistan”. Retomará el tema central de la saga con estupendas intervenciones tanto para los momentos heroicos, como para los meditativos y aparece inmediatamente (durante el arranque de “Preparations”) el inconfundible motivo electrónico de la franquicia, expandiendo la mixtura de sintetizadores y orquesta iniciada en el capítulo previo. Goldsmith intenta imprimir algo de profundidad emocional al protagonista en su visión del mundo y de los conflictos que vive en cortes como “Questions” o “Then I´ll Die”. Incluso en la descripción inicial del mismo como un héroe cansado, meditabundo y de cierto poso trágico, el músico imprime gran emotividad sobre la cuerda durante el pasaje “Another time”. Para el epílogo y los créditos finales desarrolla un nuevo tema de sonoridad castrense algo apesadumbrada, a modo de resolución sentimental (recuperado por el compositor como melodía central de “The Last Castle” (2001) trece años más tarde) que se intercala con el resto de temas.

Pero es en la acción donde una vez más Goldsmith vuelve a exprimir el género, alcanzando momentos de emoción dignos de antología. El arrollador inicio con “Preparations” presenta una progresión polifónica y polirrítmica sobre la que se van añadiendo capas percusivas y rítmicas hasta alcanzar un climax de gran violencia con la cuerda como catalizador emocional. También destaca “The Game”, un elaborado bloque de épica creciente y quirúrjicas intervenciones ominosas y amenazantes que estalla con el tema central. Momentos igualmente vibrantes son “Flaming Village” que anticipa la tensión frenética de “Total Recall” (1990) o “Night Fight”, donde la orquesta no consigue estar a la altura de la implacable fuerza de la composición. “The Sundown” recupera el tema ruso de la segunda parte con notable intensidad, mientras en “Final Battle” se exponen un sinfín de filigranas orquestales que la formación apenas logra alcanzar, en un portentoso ejercicio de progresión temática. Pese a las limitaciones de su ejecución, la banda sonora de “Rambo III” de Jerry Godsmith ejemplifica el excelente pulso del músico a la hora de continuar musicalmente con las secuelas en las que participaba.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.