La banda sonora de “Rise of the Guardians” de Alexandre Desplat entronca con sus títulos adscritos al apartado más hollywoodiense y prototípico de su catálogo, ofreciendo una audición repleta de clichés sinfónicos a cada cual más disfrutable. Se trata, en estos términos, de un trabajo para la animación ciertamente meritorio en lo referido a la continuidad estilística de este tipo de productos infantiles, pues Desplat es más que capaz de aportar todo lo esperable en la construcción y estructuración de la obra en función de los patrones habituales (heroicos metales, viento dulce, cuerda melódica, atonalidad agresiva, coros mágicos, etc..), dejando claro a las pocas notas donde están el bien y el mal dentro del relato. El inicio, además, no puede ser más satisfactorio; una bellísima canción interpretada por Renée Fleming de gran tersura melódica y delicada armonía titulada “Still Dream”. El tema principal se presenta en “Calling the Guardians” con toda la parafernalia al uso gracias a unos pegadizos aires bucaneros, destacando las figuras al piano y su percusión exótica. El minimalismo más identificable de su autor se cuela entre las páginas de “Alone in the World” y “Dreamsand”, mientras que Jerry Goldsmith y su “First Knight” (igual que hiciera James Newton Howard en “Green Lantern”) hacen acto de presencia en “Fanfare of the Elves”, dando paso a los coloristas y bufonescos “Wind take me home!” o “Snowballs”, que recuerdan las ideas de su pretérita composición para “Mr. Magorium”.

Pistas como “Busy Workshop”, “Tooth Collection”, “Jamie´s Bedroom”, “Memorial” o el más animado en sus variaciones heroicas “Jack & Sandman” son amplia muestra de las formas simplistas y reiterativas que rellenan sin cohesión la banda sonora sin quedar atadas a idea arquitectónica alguna excepto la testimonial aparición del tema central en alguno de ellos. Esta vertiente que se acompaña de ocasionales chispazos de calidad como esa de suerte de bailable que se torna en tristeza durante “Easter” o la nobleza en la apertura de “Jack´s Center”. La rememoración a John Williams se despliega en “Sandman Returns”, tanto en sus patrones rítmicos como en las florituras de cuerda y metales, mientras que la rendición sinfónica del tema de apertura llega en “Dreamsand Miracles” y su continuación y coda en “Oath of the Guardians”, uniendo de modo circular la aventura en el disco. El peligro ominoso de “The Moon” propone un juego de escalas y dinámicas tremendista, mientras que las referencias cruzadas a Stravinsky las tenemos en “Nightmares Attack”, un estimulante ejercicio de polifonía y polirritmia en el que durante más de siete minutos Desplat ejercita su capacidad para el cambio de registro continuo y que tendrá cierta continuidad en los mimbres de “Jack Betrays”, cuya pulsión rítmica y lúgubre orquestación nos recuerdan a sus mejores momentos para Harry Potter. También destaca el grueso de “Jack´s Center”, con un logrado tour-de-force orquestal de gran locuacidad en lo tenebroso y agresivo, haciendo de la banda sonora de “Rise of the Guardians” de Alexandre Desplat un trabajo esforzado, entretenido y espectacular, aunque no particularmente brillante.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.