Cuesta en ocasiones separar la memoria temporal de la sentimental. Más todavía si atendemos a la disciplina que tanto nos gusta y compartimos en esta web, que no es otra que la música de cine. Es por ello que citar el año 1985 sea casi un acto de reverencia y genuflexión para el aficionado, pues del mismo datan obras que prácticamente se han convertido en emblemas generacionales como “Back to the Future” de Alan Silvestri, “The Goonies” de Dave Grusin o “Young Sherlock Holmes” del mismo autor que ocupa esta reseña, Bruce Broughton. “Legend” y “Rambo” de Jerry Goldsmith, “Cocoon” de James Horner, “Out of Africa” de John Barry, “Return to Oz” de David Shire, “Revolution” de John Corigliano, “Witness” de Maurice Jarre, “Agnes of God” de Georges Delerue o “Lifeforce” de Henry Mancini, son otros títulos -nada menos- de la terna de aquel (sentimentalmente o no) fabuloso año para la banda sonora.

Tras varias ediciones en LP y CD, la principal discográfica valedora de la obra de Broughton, la norteamericana Intrada Records lanzó en tirada regular la edición completa y a todas luces definitiva de la otra gran partitura del autor para aquel año 1985, la del western “Silverado”. El memorable tema central hace inmediata aparición en la pieza “Main Title” tras una breve introducción oscura y sinuosa para piano y ominosos metales. La trompeta expone la noble y heroica melodía central, que acto seguido se convierte junto a campanas y percusión en una animosa marcha de calado netamente americano, a medio camino entre la aventura y la épica coplandesca de los espacios abiertos del Viejo Oeste. Sin duda es Aaron Copland el nombre que más cala entre las páginas de Broughton para “Silverado”, llegando en algunos momentos como “The Strongbox Rescue” a resonar retazos de la mítica “Rodeo”. No obstante el compositor es más que capaz de superar a fuerza de talento e inspiración el corsé del género o los clichés ajenos, convirtiendo su retentivo tema central en una recurrente pieza de roseta que moldea según las circustancias lo requieran, pasando por el andante despreocupado de “Tyree & Turley”, el animoso y vibrante scherzo de “The Getaway”, los retazos heroicos de “Finishing at McKendrick´s”, hasta culminar la épica final de “We´ll Be Back (End Credits)”.

Pero no todo se limita a esta magnífica melodía, puesto que un tema secundario más breve y de cariz fanfárrico, dedicado a la amistad de los cuatro protagonistas hace su aparición en “Riding as One”, ensalzando su unión y camaradería, haciendo breves pero emocionantes apariciones en “Augie is Taken”, “Hide & Watch” y el mencionado “We´ll Be Back (End Credits)”. Una melodía más suave y pastoral de sonoridad de nuevo americano-coplandesca desarrrollada en la segunda parte de “On To Silverado” sirve para ilustrar el personaje femenino más importante (Rosanna Arquette) que atraerá a los dos amigos protagonistas (Scott Glenn y Kevin Kline). Y finalmente los arrolladores, elaborados y complejos pasajes de acción, una de las especialidades en las que Broughton ha brillado a la altura de los más grandes. Es en piezas como en la aparentemente liviana pero admirable “Paden´s Horse”, el violento “You´re Empty, Mister/Emmet´s Rescue”, la agresividad rítmica de “The Stampede” y sobre todo el apabullante ejercicio polifónico de “Then Slick, Then Mckendrick”, donde el músico demuestra auténtico poderío. La banda sonora de “Silverado” de Bruce Broughton es un ejemplo admirable de lo que la música de cine en manos capaces puede hacer por engrandecer una película, enardeciendo al oyente posterior en su escucha aislada.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.