Los proyectos tardíos de James Horner ratificaban su condición fronteriza en los últimos tiempos para con el mainstream más adocenado y aparatoso. Si bien es cierto que el músico nunca dejó de ser un nombre referencial para Hollywood (como proyectos tipo “The Karate Kid” o “The Amazing Spider-Man” refrendan), también se podía deslizar en su encargos cada vez más espaciados en el tiempo (ningún proyecto fílmico durante 2013 y 2014) que Horner se veía apartado y poco identificado con la nueva industria, por lo que la música con nombre y apellidos que el mismo firmaba parecía tener cada vez menos oportunidades de ser creada para un estreno millonario de no ser por nombres amigos de peso (James Cameron, Jean-Jacques Annaud) que contaban con el, reconociéndole como una parte crucial del envoltorio y la estética misma de sus proyectos.

Con la banda sonora de “Southpaw”, James Horner parecía haber encontrado a un nuevo nombre de confianza en Antoine Fuqua, como la asignación de su siguiente película, un nuevo remake de “The Magnificent Seven”, sugiere. Los aires modernos y la predominancia de la electrónica en el cine de Fuqua (Mark Mancina y Hans Zimmer han puesto música al grueso de cintas del realizador) hacen dudar de esa hipotética unión, pero en “Southpaw” parece haber tanto un entendimiento emocional cómplice del relato por parte de compositor y director, así como cierta libertad estética para profundizar en el drama del protagonista (un boxeador que pierde a su familia). De este modo el músico aplicó un concepto muy querido y explotado por el en el pasado; la música sintética, electrónica y acústica construida como discurso emocional tanto por su sonoridad como por su desarrollo.

Horner presenta un sencillo motivo de dos notas para fríos teclados en “The Preparations” que alterna creando la sensación de pérdida y lejanía, para acercarnos emocionalmente con el piano y los efectos de cálidos de “A more normal life”. Recupera los pianos reverberantes de “Class Action” y el ambiente inquietante de las percusiones hipnóticas de “The Pelican Brief” con “A Fatal Tragedy” donde recupera el motivo inicial. La desesperación llega con el desolador “The Funeral, Alone…” y el agresivo, extenso e intenso “Suicidal Rampage”, mientras que la cuerda -procesada-esperanzadora de sonoridad inconfundible llega con “Dream Crusher” y se mezcla con el piano y los efectos etéreos durante “House Auction”, para lograr alcanzar con las herramientas más sencillas la emoción de “A long road back”. El único pasaje de acción, es el rítmico y agresivo “Hope vs Escobar”, que en su recta final alcanza una épica conclusión de rasgos melódicos totalmente hornerianos. La coda del mismo y el cierre con “A Quiet Moment…” resuelven el trabajo con coherencia circular, recuperando el motivo reflexivo inicial.

La banda sonora de “Southpaw” de James Horner supone un ejemplo de destilación estética dentro de una de las variantes creativas más personales del músico, así como uno de sus últimos trabajos, demostrando su insobornable carácter musical hasta el -trágico- final de su carrera. El lograr emoción (como hace Horner en los momentos clave de este trabajo) con unos recursos aparentemente tan limitados solo esta al alcance de los grandes.