La banda sonora de “Star Wars: The Last Jedi”, de John Williams, es el octavo capítulo musical de una saga que se remonta a 1977. Nada menos que 40 años de recorrido y exploración sonora de un mismo universo expandido y en expansión que sigue liderando con pluma férrea un incombustible John Williams. El maestro americano vivo de la música de cine mantiene su impronta y personalidad musical intacta en la banda sonora de “Star Wars: The Last Jedi”, pero su genio y creatividad ya no son los mismos de los tiempos de “The Empire Strikes Back” (1980). A sus 85 años poco se le puede exigir a una de las carreras más sólidas de la disciplina en toda la historia de Hollywood. Williams lo ha dicho y dado todo. Nada le queda por demostrar. Pero siempre esperamos de el que vuelva a sorprendernos con su magia y lo cierto es que poca o ninguna magia musical vamos a encontrar en este capítulo de la saga galáctica. Artesanía, talento y profesionalidad a raudales, pero tan solo atisbos del Williams que nos ha emocionado una y mil veces en el cine.

El disco arranca con el archiconocido tema central en la pista “Main Title and Escape”, que tras la mítica introducción comienza inmediatamente a recuperar melodías destacadas previas, empezando por los temas de Kylo Ren y la marcha de la resistencia de “Star Wars: The Force Awakens“, con un elaborado pero poco original tema de acción. Esta línea se mantiene en pistas equivalentes como “The Supremacy” o “A New Alliance”, mientras que “The Fathiers” destaca por la vivacidad y energía de su discurso polifónico, completando uno de los mejores momentos del trabajo. Otra pista destacada en esta línea por su aprovechamiento nostálgico de material previo es “The Battle of Crait” con aparición del memorable tema “TIE Fighter Attack” de la banda sonora primigenia “Star Wars: A New Hope” (1977), así como cita a su propio motivo de “Scherzo for X-Wings” de “The Force Awakens” (que ya recordaba al tema principal de la banda sonora de “North by Norhtwest” de Bernard Herrmann), junto a unos espectaculares coros místicos finales.

En cuanto a reutilización de material temático previo de forma dramática importante, tenemos incontables pasajes como “Ahch-To Island”, que articula los temas de Rey y el memorable tema “The Jedi Steps”, que tan solo se apreciaba al final del capítulo anterior y que ahora alcanza un mayor desarrollo. También encontramos toda la música del lado oscuro en “Revisiting Snoke”, con el siniestro canto gutural del malvado líder Snoke, así como los temas de Kylo Ren y el de Vader encadenados. “Fun with Finn and Rose” recupera los temas de la resistencia y el de Leia, “Old Friends” une los temas de la fuerza, el principal de la saga, el de Kylo y añade un sugerente motivo de misterio contenido, así como “Lesson One” repite el tema de Rey, llevándolo hacia una intensidad orquestal inconfundible. “The Sacred Jedi Texts” nos regala uno de los spoilers más importantes con la aparición del tema de Yoda en conjunción con el de la fuerza, así como “The Spark” nos anuncia otro con el tema de “Luke and Leia” de “The Return of the Jedi” (1983).

El suspense de pasajes como “Who are you?” apenas hace mella en el oyente, con un fragmento de cuerda y viento con sello williamsiano en registros bajos, pero de escasa relevancia excepto por su agitado tercio final, algo que otras pistas similares como “The Cave” ni siquiera alcanzan. Sin embargo Williams consigue insuflar más vida a momentos distendidos como “Canto Bight”, que ofrece un estrambótico collage diegético donde se mezcla un iconoclasta jazz speakeasy de imposible orquestación y la popular melodía “Aquarela do Brasil” de Ary Barroso (que Michael Kamen inmortalizaría en la banda sonora de “Brazil” (1985)). Igualmente en el clímax de “The Last Jedi” se logra un dramatismo considerable al haber empleado el aparato coral con mesura y buen gusto previo, haciendo que la versión arrebatada del tema de Kylo Ren posterior en “Peace and Purpose” gane en fiereza.

Pero para una saga musical que se precia de aportar de forma abundante y rica el contenido temático de sus episodios (recordemos las cuatro melodías destacadas del título previo; tema de Rey, tema de Kylo Ren, la marcha de la resistencia y el tema “The Jedi Steps”), la banda sonora de “Star Wars: The Last Jedi”, de John Williams, se limita a entregar un único y no especialmente memorable nuevo tema a la franquicia con “The Rebellion is Reborn”, de filiación estética inconfundible y capacidad descriptiva soberbia (optimismo pegadizo, nobleza en los metales, inquietud en su motivo vehicular y urgencia en su coda), que junto a la extensa pieza de clausura “Finale” y su atractivo -pero breve- motivo inicial para celesta (seguido de un compendio temático de lo más virtuoso y disfrutable), supone el escaso engorde netamente lírico al universo galáctico del maestro. No es cuestión de medir -tan solo- en número de temas tarareables y memorables cada episodio, pues la consistencia de “The Last Jedi” como partitura es irrefutable, pero su alcance emocional y aportación al universo “Star Wars” se postulan como muy discretos. Quizás los más discretos hasta la fecha.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.