Una nueva banda sonora de Alexandre Desplat de estreno en nuestras pantallas y una nueva muestra más de su rigurosidad y competencia en el ámbito del drama y la narración musical ajustada a las circunstancias. La banda sonora de “Suffragette” de Alexandre Desplat contiene todos los elementos necesarios para hacer de su aportación un conjunto de virtudes en su categoría de elemento estético asociado a la post producción de un largometraje actual. Tono lírico acertado, gravedad creciente, perfil bajo no intrusivo y pizcas de emoción estratégicamente dosificadas. Todo en su sitio, ninguna sorpresa y ninguna novedad hacen de su quirúrjica asepsia expresiva el rasgo ideal para las películas “oscarizables” que buscan el corazoncito de la audiciencia manipulable.

Es dentro de este conjunto planificado y comedido donde se entronca de lleno su acertado y palpitante tema central “Suffragette”, que sobre una pulsión ritmica que se asemeja al latido del corazón femenino que clama por su reconocimiento social, Desplat construye una emotiva y sencilla melodía de aires a John Williams para cuerda y metales de sentimiento esperanzador y noble, a la que recurrirá de modo puntual en “Surveillance”, “Bombings” y el crescendo de “Votes for Women”. También la empleará para deconstruir algunas notas de la misma al piano durante “An Army” o desarrollando sutiles variaciones en “Hope”. No obstante los pasajes más incidentales resultan algo plúmbeos, con reiteraciones de patrones muchas veces escuchados en la obra reciente del parisino como “Demonstration”, de urgentes y agitadas cuerdas que ejecutan esquemas rítmicos sin solución de continuidad.

Asímismo, los instantes situacionales dramáticos resultan esbozos poco conviencentes para estática cuerda sostenida como “Abuse”, “Prison”, “Force-Fed” o “Child Taken”, mientras que pasajes más estimulantes como el dinámico “Plotting” o el extenso “Epsom Derby” (con atrevidos efectos electrónicos), vienen a ser los menos abundantes. Al final, la banda sonora de “Suffragette” de Alexande Desplat responde más a la encorsetada visión comercial de Hollywood de lo que la emoción debe ser ahora en la gran pantalla, que al mucho mayor talento del compositor francés, al que al menos se le permite crear un tapiz musical mínimamente atractivo para el oyente y de una evolución narrativa interna lógica.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.