El éxito del oscar se le atragantó un poco a Steven Price tras “Gravity” (2013) si atendemos a los escasos proyectos -y su escasa entidad- en los que ha participado en los últimos años. Tan solo “Fury” (2014) y el documental televisivo para la BBC “The Hunt” (2015) han destacado en su curriculum y no para bien. Tampoco es que “Gravity” fuese ninguna maravilla, pero el efecto multiplicador del éxito de la película ayudaba a que su diseño sonoro impactase con fuerza a nivel sensorial. Pero cuando toca enfrentarse a un trabajo mucho más estandarizado, el resultado pone de manifiesto las limitaciones de un músico nacido a la sombra del éxito popular y carente de voz musical alguna. La banda sonora de “Suicide Squad” de Steven Price presenta un compendio de clichés y lugares comunes bien empastados, de impecable producción sonora y nula entidad, tan reiterativos como poco imaginativos. Arranca con un tema central cercano en intenciones rítmicas a Hans Zimmer y compañía en “Task Force X” (incluso con cierta sonoridad a “Pacific Rim” de Ramin Djawadi) para intentar crear acto seguido algo de atmósfera primero caótica y luego lúgubre en “Arkham Asylum”, pero ambas ideas no dejan de ser refritos conceptuales sin atisbo alguno de originalidad.

De este modo el empleo de efectos sintéticos reverberantes, loops, instrumentos solistas puntuales (cello lastimoso, guitarra eléctrica macarra, etc…), percusiones machaconas y cualquier otro tópico imaginable, es factible de encontrarse en un trabajo innecesariamente alargado por las circunstancias modernas a las que acompaña y de las que se retroalimenta. Siempre se puede salvar de la quema algún pasaje bien construido con aires noventeros a lo Mark Mancina como “That´s how I cut and run” y alguna pista pirotécnica con John Powell resonando entre bambalinas como “You die we die”, pero el grueso del trabajo deviene en una cansina sucesión de fragmentos de suspense convencional con estruendo intercalado (“Brother our time has come”, “A killer app”) y acción bombástica sin gradación o equilibrio estructural alguno como “You make my teeth hurt”, “Are we friends or are we foes” o “She is behind you” (con coros gratuitos incluidos). Crescendos estruendosos rematados en teclados reflexivos a lo Thomas Newman en “Hey Craziness”, instantes de dolor con lánguida voz solista y demás parafernalia posterior retomando el tema central en “The Squad” o variación final sin fuerza alguna en “The worst of the worst”, hacen de la banda sonora de “Suicide Squad” de Steven Price un producto de mercadotecnia tan predecible como funcional.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.