La carrera imparable del compositor francés más popular e internacional de las últimas décadas puede que haya batido algún record ya en cuanto a cantidad de trabajos en los últimos años. Si bien es cierto que el resultado de sus últimas obras (y ya van unas cuantas) no resulta especialmente brillante, también hay que reconocerle al parisino su habilidad para no perder la esencia estética en su música y ofrecer siempre unos mínimos de calidad con los que envuelve cada encargo que lo hacen merecedor del respeto del aficionado (en su mayor medida).

La banda sonora de “Tales of Tales” de Alexandre Desplat supone la confirmación de esta tónica compositiva, ágil y consistente, de un desarrollo musical coherente y ajustado a las necesidades del film, que sin embargo se resiste a ofrecer algún estímulo destacable más allá de la mera profesionalidad. La vertiente estética de la música entronca de lleno con el tono fabulístico de sus trabajos para Harry Potter o Benjamin Button, con celesta, arpa, maderas y cuerda envolvente apuntando suaves melodías y acordes ascendentes y descentes. Se intercalan pasajes rítmicos para percusión y registros bajos de la cuerda, ominosos y desesperados que no llegan al frenetismo hollywoodiense, sino que sugieren un tono más dramático y europeo en consonancia con las características de la cinta.

De este modo, la banda sonora de “Tales of Tales” de Alexandre Desplat supone una muestra más de la capacidad del músico para ajustarse a las características del relato y su puesta en escena, tanto en la expresividad requerida por su música a la hora de transmitir el tono de las imágenes, como en el aspecto narrativo subrepticio de las mismas. Una propuesta acertada aunque poco original.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.