La banda sonora de “the Agony and the Ecstasy” (1964), de Alex North, arranca con la extensa pieza “Prologue” de Jerry Goldsmith, concebida posteriormente a la conclusión de la película y cuyos atributos musicales logran traspasar las barreras y las reglas que sujetan y gobiernan su soporte fílmico, dotándola de una estructura y entidad propia fuera de lo común. Tallando cada nota, cincelando y puliendo, como si de un escultor se tratase, cada acorde de los cinco movimientos que componen la pieza, Goldsmith logra traducir musicalmente las cualidades divinas y las pasiones humanas que rodean la obra de un artista que ha trascendido su tiempo: Miguel Angel.

Demostrando un enorme respeto por las complejas y vastas hechuras de la historia, y en particular por este episodio del espíritu humano, North inaugura la obra con un grandilocuente preludio (“Prelude, The Mountains of Carrara”) en el que el órgano, instrumento que no aparece en el montaje final de la película, se atribuye la primera voz para evocar el poder que albergaba la Iglesia a principios del siglo XVI. A continuación las cuerdas y los metales, impregnados de un marcado cariz religioso, interpretan un sentido tema que ilustra el trabajo que se desarrolla en las montañas. En “The Warrior Pope” el compositor recurre a los ritmos marciales y a las fanfarrias para revelar el espíritu aguerrido del Papa Julio II en su intención de extender por la fuerza el poder de la Iglesia.

North interpreta el pasado en términos del presente eludiendo cualquier alusión musical directa a la época, salvo en aquellas piezas que forman parte diegética de la película (“The Medici”, “The Contessina”), evitando así entorpecer su objetiva descripción de los caracteres que dominan la trama. De la misma forma que en “Spartacus” (1960) o “Cleopatra” (1963), el compositor recurre a sonoridades frías y bárbaras, comúnmente basadas en los metales y la percusión, como método descriptivo de la cruel conducta de los hombres y a otras más cálidas o nostálgicas, mediante las cuerdas y los instrumentos de viento-madera, para reflejar las contradicciones o los estados de ánimo de los principales protagonistas de la historia.

Se ilustrar con solo dos temas, los tres epicentros básicos de la acción dramática: la influencia política de la Iglesia, representado por el órgano escuchado en “Prelude”; el poder militar que ostenta la figura del Papa, adscrito a las fanfarrias y ritmos marciales de “The Warrior Pope”; y los sentimientos religiosos, desarrollados en “The Mountains of Carrara”. A partir de estos tres conceptos musicales, North teje un elaborado tapiz moldeando, adaptando o modificando todos y cada uno de ellos según las circunstancias. Buena prueba de ello es el tema “Genesis”, en el que el compositor moldea el concepto religioso comenzando con un tono grave, para ir derivando hacia lo místico y lo solemne, haciendo especial hincapié en la soledad como elemento permanente en la vida del artista. Es por ello que la banda sonora de “The Agony and the Ecstasy”, de Alex North, sea una auténtica joya, no solo ya de la filmografía de su autor, sino de la música cinematográfica.

Reseña de David Rubiales Suárez.