En los último años el caché y la popularidad de Alan Silvestri han ido cayendo paulatinamente y pese a trabajos de cierta notoriedad comercial como las olvidables “G.I. Joe” o “Red 2”, así como las más estimables “The Croods” o “Cosmos: A Spacetime Odyssey”, su último bastión comercial fuera del paraguas protector de Robert Zemeckis fue la participación en el macro evento Marvel/Disney de creación de una serie de películas satélite que generasen sagas propias y convergieran con el gran evento aglutinador planificado: “The Avengers”. Silvestri gracias a su marchamo neosinfonista de regusto clásico entró en el juego con “Captain America: The First Avenger” gracias seguramente a su realizador Joe Johnston, realizador artesano con inclinación hacia el género de aventuras clásicas de buen gusto y música acorde a dicha estética (recordemos “Rocketeer” con James Horner o “Hidalgo” con James Newton Howard, ambos en excelente forma para dichos títulos).

De este modo, la banda sonora de “The Avengers” de Alan Silvestri supuso un ejercicio de continuidad y coherencia con las líneas autorales vertidas tanto en dicha cinta, como con el tono general de la franquicia Marvel en la gran pantalla, a caballo entre el sonido sinfónico robusto tradicional y la rítmica electrónica actual de gran calado en las super producciones de acción de toda índole. Los inmediatos trabajos de John Debney para “Iron Man 2”, de Patrick Doyle para “Thor” o incluso de Craig Armstrong para “The Incredible Hulk” así lo atestiguan. A costa de desdibujar y difuminar las personalidades de los músicos con rasgos más marcados, las composiciones resultantes suenan complacientes y homogéneas, probablemente al gusto de los productores con sus millones en juego. Al final y para desgracia de Silvestri, que la continuación sonora haya recaído en Brian Tyler indica mejor que nada hacia donde se decantan las apuestas.

La propuesta musical de Alan Silvestri incide en los términos de grandilocuencia y aparatosidad orquestal requeridas para la ocasión. El estruendo desatado desde el comienzo será la tónica general, empleando para anclar la partitura un tema fanfárrico sencillo y de filiación inmediata (“The Avengers Theme”), tan efectivo como poco lucido. Los ostinatos para cuerda y percusión tan habituales en su catálogo tampoco faltan, pero la intensidad emocional de los mismos se ve mermada por su escasa inspiración conceptual, pareciendo retales de fragmentos pasados mucho más contundentes (baste citar “Predator, “Ricochet” o “Judge Dredd”). Hay pasajes con cierta gracia (“The Helicarrier”), pero la funcional electrónica desvirtúa buena parte de la contundencia de otros y el clímax final (“I Got a Ride”, “One Way Trip) no difiere en demasía del resto de la obra, anulando cualquier sensación de construcción o desarrollo interno.

La banda sonora de “The Avengers” de Alan Silvestri no resulta ofensiva e incluso puede pasar por agradable de escuchar si se profundiza demasiado en ella. Incluso posee algún chispazo de emoción, algo lógico teniendo en cuenta quien la firma (el que tuvo retuvo), pero cuando todas las piezas son intercambiables en forma y fondo, el resultado apenas tiene forma o fondo.