El octogenario compositor John Williams repite enésima nominación para sumar a su abultado currículo de premios y reconocimientos varios con su trabajo para “The Book Thief”, una obra marcadamente menor que hace gala del clasicismo expresivo y narrativo del autor americano así como su dominio absoluto de la técnica cinematográfica, pero que lejos de sorprender o convencer se limita a exponer una serie de patrones tan elegantes como manidos. Su agudeza a la hora de captar el drama inherente a cualquier historia le permite a Williams desarrollar con nitidez y soltura un tema central elegante y acomodaticio que recuerda a muchos de sus trabajos anteriores de vena marcadamente dramática y doliente.

Aporta pequeñas piezas que otorgan algo de ligereza y variedad superficial al conjunto, pero resultan demasiado deslabazadas y anémicas como para resultar convincentes e integrarse con solidez en un discurso más profundo y elaborado que no llega a desarrollarse con plenitud en ningún momento. Su exquisita factura no logra en este caso ocultar el hecho de que el músico se encuentra en el ocaso de su carrera y las ideas más interesantes de su catálogo quedaron atrás hace ya bastante tiempo.

¿Cuenta con posibilidades de alzarse con la estatuilla? No parece la mejor ocasión ni por su calidad intrínseca ni como título fílmico para consolidar lo innecesario de un nuevo reconocimiento para con tan laureado compositor, aunque nunca se sabe, quizás la academia decida mostrar su enorme deuda artística en el apartado musical del otrora cine comercial americano de calidad con su máximo exponente vivo; John Williams.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.