La banda sonora de “The Great Wall”, de Ramin Djawadi propone un llamativo ejercicio de vistosidad orquestal, entregando el protagonismo de la partitura a un tema coral principal (“Nameless Order”) con ecos a similares propuestas de su colega de profesión Steve Jablonsky para las bandas sonoras de “The Island” (2005), y en especial “Dragon Wars” (2007), con la que este trabajo guarda más de una conexión tanto de producción fílmica como conceptual a nivel sonoro. Djawadi se ha convertido en los últimos tiempos, gracias a su participación en la serie “Game of Thrones”, en el músico de cabecera de Hollywood para las grandes super producciones de fantasía épica con tintes colosales; “Warcraft” (2016) o “Pacific Rim” (2013) así lo atestiguan. Sin embargo y pese a cierto maniqueismo en las formas, el músico se las ingenia para aportar en el trazo principal de sus trabajos un elemento identificativo con el que describir de forma concreta la aventura cinematográfica abordada en cuestión. Si en “Warcraft” era un tema central robusto y de aires primitivos para metales y percusión, o en “Pacific Rim” un dinámico y rockero riff para guitarra eléctrica, ahora en la banda sonora de “The Great Wall” aporta un canto étnico aventurero y heroico, que emplea en secuencias claves como “First Battle”, “The Great Experiment” o “Bianling Boogie”, con sus respectivas variaciones de acción.

El resto de la obra bascula entre los previsibles pasajes meditativos con orquestación exótica (las maderas de “Captive Heroes”, las cuerdas de “We Are Not the Same”) y los fragmentos de acción, ya sea preparatoria con formas cíclicas (“Clean Start”, “Fools and Thieves”) o arrojadiza con los patrones rítmicos habituales de Hans Zimmer asomando entre las costuras (“Foggy Loyalty”, “Fog and Fire”). No se libra tampoco de construir relleno intrascendente para momentos calmados (“Funeral Song”, “The Greed of Man”), pero compensa lo inevitable con destellos de ingenio a la hora de resolver ciertos cortes con más complejidad orquestal y polifonía de la esperable en este tipo de productos, como las pistas finales “Tower Tactics” y en especial “Powder Rangers”, que incluye integrada la versión más heroica y expansiva del tema central. Todo ello hace, con sus pros y sus contras, que la banda sonora de “The Great Wall”, de Ramin Djawadi funcione a un nivel superficial de la forma esperable, pero que además añada unas agradecidas pizcas de personalidad -que no originalidad- al sustrato musical, que no elevan la calidad del producto en demasía, pero sirve para marcar la diferencia.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.