La banda sonora de “The Grudge” (2004) de Christopher Young se compone de ocho selecciones con el título genérico de “Ju-On” y una audición continua de las mismas. En ellas se exploran terrenos conocidos del músico con un tema central melódico e inquietante que hace su aparición en el primer corte tras la etérea introducción de una voz solista femenina acompañada de cuerda y un preciso acompañamiento electrónico. Este leitmotiv volverá a aparecer de forma puntual en algún otro breve momento, pero el músico apenas lo usa, inclinándose por la creación de otros elementos tanto o más efectivos. Young hace uso de una orquestación precisa y comedida que incluye campanas, celesta y una destacada sección de cuerda, ejecutando en su segundo corte una violenta intervención con referencia al compositor polaco Krzysztof Penderecki y su conocida pieza “Polymorphia”, que consigue llevar a su propio terreno, como así atestigua el misterioso motivo que desarrolla en el corte cinco, a caballo entre el ritmo de un vals siniestro y una melodía de caja de música, constantes estéticas del americano fusionadas con las necesidades del temp-track.

También aparecerá brevemente desarrollado un lánguido motivo para piano en la pista seis, violentamente interrumpido de nuevo por un estallido de la sección de cuerda, la cual tomará el protagonismo absoluto en el siguiente corte, el auténtico momento cumbre de la banda sonora de más de doce minutos, alcanzando un grado de tensión y terror explosivo, con ostinatos, golpeo de los arcos, crueles pizzicatos o literales chillidos de los violines y los cellos. Para cerrar de forma circular el trabajo se recupera el tema central en la pista ocho plenamente desarrollado, continuando con un liberador momento para piano inconfundible, sosegante y casi esperanzador, pero que enseguida se oscurece con la aparición de la fantasmagórica voz femenina del inicio que nos advierte que nada se ha resuelto. Un punto y final sugerente para un trabajo estupendo, que si bien no carece de inevitables golpes de efecto en ciertas secciones y la aridez de su escucha asilada puede resultar dificultosa para oídos sensibles, el excelente equilibrio que alcanza entre el suspense , el lirismo -brevemente- y el horror hacen de la banda sonora de “The Grudge” de Christopher Young una recomendación plena.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.