Nada para cerrar una saga de éxito como aferrarse a sus señas de identidad con uñas y dientes sin desviar ni un ápice la atención lograda hasta el último tramo del recorrido. La banda sonora de “The Hunger Games: Mockingjay Part 2” de James Newton Howard ejemplifica de modo nítido la mecanización y modulación hacia unos postulados estandarizados del compositor americano. Hábil en la detección de las necesidades estéticas del nuevo cine comercial de Hollywood, Newton Howard no muestra señales de resistencia demasiado evidentes a la hora de abandonar la musicalización en favor de la sonorización, prescindiendo del discurso interno o del lenguaje temático en favor del envoltorio cinético y motívico. En este sentido el resultado está plenamente logrado; el discurso se mueve con soltura y elasticidad entre drama contenido e ilustrado por cuerda sostenida de acordes tonales imprecisos arropada de sintetizadores y efectos electrónicos, pinceladas líricas con violines en modo fiddle y contundentes pasajes de acción que recuerdan lejanamente el estilo del músico.

Pero el conjunto no pasa de ser un collage diluido y reiterativo de los patrones ya aplicados en los capítulos previos  de la serie por el compositor, sobre todo en el inmediatamente anterior “The Hunger Games: Mockingjay Part 1“, renunciando a cualquier aporte sustancial más allá de llevar las ideas previas a cotas más elevadas en la intensidad de la ejecución instrumental. La banda sonora de “The Hunger Games: Mockingjay Part 2” de James Newton Howard ni sorprende, ni convence, pero ratifica la condición de superviviente de su autor.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.