La banda sonora de “The Light Between Oceans” de Alexandre Desplat propone una agradable sensación de continuidad respecto al conjunto de partituras dramáticas previas del músico parisino de similar calado. De este modo, e incluyendo la película dentro de los parámetros del drama histórico, Desplat ya tiene más que perfiladas las necesidades de trabajos como este, puesto que previamente ha cultivado sus talentos en aproximaciones concomitantes como “Girl with a Pearl Earring” (2004), “The Painted Veil” (2006), “Lust, Caution” (2007), “The King´s Speech” (2010) o “The Danish Girl” (2015), por citar solo unas pocas. Así pues el tono y la orquestación para “The Light Between Oceans” supone más un ejercicio de refresco que uno de descubrimiento o experimentación alguna. Su fórmula funciona y se limita a repetirla una vez más.

De este modo el tema central, “The Letters”, expone una dulce melodía para piano de aire pastoral y optimista sobre sencilla base rítmica, que se retomará para piano solo en “Isabel”. “Tom” propone un giro hacia lo sombrío, con líneas para cuerda cercanas a John Williams, perfilando un inquietante motivo de siete notas con piano sostenido final, que conocerá una trágica variación en “A Wonderful Father”. Los violines luminosos y mayestáticos de “At First Sight” contrastan con los registros bajos del ominoso “The Rattle”, mientras que el agitado minimalismo característico del compositor aparece en “The Dinghy”. Un nuevo motivo, de nuevo para piano, dubitativo y apesadumbrado surge en “In God´s Hands” (continuará en “Janus” o “To Forgive”, y de forma más liviana con ecos a John Barry en “Path of Light”) y se mezcla con el luminoso “Lucy-Grace”. El drama se acrecienta en intensidad durante “The Return” y “Still your Husband”, para desdibujarse algo en la recta final, pero concluir de forma consistente y esperanzadora con el tema que da título a la película, exquisito resumen formal del trabajo. Esto hace de la banda sonora de “The Light Between Oceans”, de Alexandre Desplat, un hermoso ejemplo de consistencia emocional y narrativa.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.